“Elemental, querido artrópodo”: El papel de la Entomología forense

Situémonos en el año 1235, China. El médico forense recibe un nuevo caso en el pueblo de al lado. Ha aparecido el cadáver de uno de los granjeros de la zona, asesinado con una hoz que le ha seccionado la aorta. ¿Cómo encontrar al culpable?

Para resolver el caso sin llegar a profanar el cuerpo, ya que no estaba permitido por motivos religiosos, al médico se le ocurre dejar todas las hoces del pueblo al aire libre y esperar a ver cuál se llenaba antes de moscas.

La entomología forense es la ciencia que estudia los insectos y otros artrópodos asociados al proceso de descomposición cadavérica, lo que la convierte en una herramienta útil para esclarecer incógnitas que rodean a los cadáveres encontrados en circunstancias particulares.

 Ya hemos hablado en otros post sobre distintas ciencias forenses, y para completar el elenco no podíamos dejar atrás la entomología. Desde que series como C.S.I la hicieron llegar al público, se ha despertado cierta curiosidad por este cuerpo de conocimientos que utiliza a los insectos como una herramienta más a la hora de investigar todo tipo delitos, y no únicamente homicidios.

La Entomología Forense

Desde hace siglos el ser humano convive con una gran diversidad de artrópodos. Entre ellos encontramos no sólo a los insectos, sino que se incluyen también arácnidos y crustáceos. Es tan amplia la diversidad de los artrópodos que han sido capaces de adaptarse a todos los ambientes del planeta, y por tanto a todas las sociedades de las que forma parte el ser humano. Esta característica va a ser la que propicie que la entomología pueda arrojar luz a casos legales de diversa índole, puesto que estos pequeños seres van a ser testigos de diversos hechos delictivos, y su conocimiento puede ayudarnos a interpretar toda la información que pueden transmitirnos.

Podemos englobar todos los ámbitos de aplicación de la entomología en tres categorías distintas:

  • Entomología urbana: Aquella que se encarga del estudio de los artrópodos en ambientes urbanos. Plagas estructurales y en bienes inmuebles, plagas en tejidos y papel, o plagas que pueden afectar a la salud pública.
  • Entomología de los productos almacenados y bienes de consumo
  • Entomología médico-legal: Aquella que se aplica para determinar la hora de la muerte, de valorar una muerte súbita, de poder detectar tóxicos y estupefacientes en el cadáver o incluso para detectar casos de malos tratos y abandonos.

Como el lector ya habrá podido predecir, es esta última la que más interés despierta en el mundo de la criminología y la que más puede ayudarnos. Hablábamos también de que no sólo aporta información en casos de homicidios, también en casos de malos tratos. En los casos de negligencias en ancianos o niños insectos se van a encontrar moscas (Muscidae) o larvas atraídas por la orina en la zona anal o genital. También ocurre en ancianos que viven en condiciones deplorables, y que pueden llegar a presentar miasis (la miasis es una enfermedad parasitaria ocasionada por larvas de mosca que afectan a los tejidos y órganos).

¿Cómo se determina la hora de la muerte?

Pero a pesar de tener muchas otras aplicaciones, la tarea estrella de la entomología forense es determinar el periodo postmortem (es decir, la estimación de la fecha del deceso).

A pesar de lo que muchas series de televisión nos muestran en la ficción, con esta técnica difícilmente podremos determinar la hora exacta de la muerte, ya que lo que se calcula a través de este método es el tiempo que llevan los insectos en el cadáver. Hay muchos factores que van a influir en la llegada de los insectos al cuerpo como la temperatura o el lugar donde se encuentre el cadáver. Si por cualquier circunstancia se impide que el cuerpo sea colonizado automáticamente, o retrasa la llegada, la fecha que se obtenga en los resultados no coincidirá con la fecha real.

El periodo de colonización del cuerpo va a ser un ciclo repetitivo, es siempre el mismo. Es decir, los distintos tipos de artrópodos van a llegar en serie, primero unos y después otros (lo que se conoce como oleadas). Se coloniza en el siguiente orden:

    1. Especies necrófagas: Esta primera oleada se compone de todos aquellos artrópodos que se alimentan del cuerpo. Como dípteros (calliphoridae y sacrophagidae) y coleópteros (Silphidae y Dermestidae).

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Los calliphoridae son los más rápidos en llegar al cuerpo, y una vez allí buscan los mejores orificios y los lugares más accesibles para poder poner sus larvas. Es por ello que los sarcophagidae se ven obligados a buscar otras técnicas para poder competir con ellos. Es así como en lugar de poner huevos, las larvas nacen dentro del cuerpo de la madre, por lo que cuando llegan al cadáver su tamaño es mayor y completan su desarrollo antes que sus competidoras.

  1. Especies predadoras y parásitas de necrófagos: este segundo grupo es el más significativo del cadáver y se compone de todos aquellos artrópodos que se ven atraídos no por el cuerpo en sí, sino por los miembros de la primera oleada. Es decir, las larvas que se alojan y se alimentan del cadáver van a ser un gran festín para estos segundos huéspedes. Son coleópteros (Silphidae, Staphylinidae e Histeridae) e himenópteros que buscan parasitar las larvas y pupas de los dípteros.2
  2. Especies omnívoras: La tercera oleada la van a representar himenópteros como las avispas, hormigas y algún que otro coleóptero que se alimentarás tanto del cuerpo como de los artrópodos que allí encuentren. La primera oleada cuenta con un gran sentido del olfato y con alas, por lo que su llegada al cadáver será muchos más rápida que la del resto de artrópodos que componen las oleadas sucesivas.

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  1. Especies accidentales: Por último podremos encontrar en el cuerpo artrópodos que utilizan el cuerpo como una extensión más de su hábitat. Por ejemplo ácaros, arañas o ciempiés.

Es así como, basándonos aquellas especies que nos encontremos y el número de cada una de ellas, podemos aproximar el momento exacto en el que llegaron las primeras oleadas al cadáver.

Recogida de pruebas entomológicas

Explicado de forma general, puede parecer un método muy simple y determinista, pero nada más lejos de la realidad. Como ya se ha comentado para una correcta datación debemos tener en cuenta factores como la temperatura, la humedad, la vegetación, el entorno y cualquier factor que haya podido influir en la colonización como si el cuerpo estaba cubierto de ropa o desnudo o escondido en un lugar inaccesible.

Otro de los detalles que influirán en la colonización será la existencia de heridas ante mortem. Podemos saber si una herida se realizó con anterioridad a la muerte dado que si se produjo con anterioridad habría sangre en dicha herida, y sería un lugar idóneo para la puesta de huevos.

Incluso debemos de tener en cuenta que cada artrópodo desarrollará su ciclo a una velocidad distinta en función de la temperatura a la que se vea expuestas, y es aquí donde entra en juego el término “Días- grado”. ¿Cómo controlar esta variable y poder averiguar la tasa de desarrollo de las larvas que encontremos? El entomólogo deberá recolectar las larvas que encuentre en el lugar del crimen y llevarlas al laboratorio. Las muestras vivas se introducen en recipientes de plástico adecuados y se etiquetan para su traslado. El resto de muestras, las pupas y los adultos, se sumergen en frascos con alcohol etanol al 70%. Una vez estén en el laboratorio, las larvas serán observadas y analizadas para medir su ciclo de desarrollo y el tiempo que abarca.

Para obtener el resto de información relevante respecto a la temperatura, se recomienda obtener los datos de temperatura de algún instituto de meteorología.

Entomotoxicología

La entomología forense tiene más dudas que resolver además de la duración del periodo postmortem.

En varias ocasiones el juez precisa saber si el fallecido había sido envenenado, estaba bebido, drogado o si consumía habitualmente algún medicamento. Datos que se pueden recopilar mediante los métodos tradicionales de la toxicología recuperando muestras de órganos internos, orina o sangre. El problema lo encontramos cuando el estado de descomposición es avanzado, cuando ya no hay órganos que analizar, ¿Qué hacemos entonces?

De nuevo la entomología acude a nuestro rescate, o mejor dicho, la entomotoxicología forense. Esta rama analiza toxicológicamente a los insectos que se alimentan de carroña, con el fin de identificar y cuantificar drogas y toxinas presentes en cadáveres. Para ello utilizará técnicas como el Análisis Radio Inmunológico, la Cromatografía de Gases, la Cromatografía de Capa Fina, o la Cromatografía Líquida de Alta Resolución.

Una de las aportaciones a esta rama fue desarrollada por el entomólogo Wilson, quien comprobó que había algunas sustancias como propoxifeno o paracetamol que de alguna manera aparecen en los tejidos de los insectos alimentados del fallecido por sobredosis suicida.

También la morfina puede detectarse mediante los artrópodos. Bourel analizó las concentraciones de morfina, observando como ésta era muy elevada en el segundo y tercer estadía. Una vez que la especie había pupado, la concentración de morfina disminuía drásticamente ya que se acumulaba en la cutícula y en una concentración muy baja. Este dato es realmente importante, ya que lo que nos indica es que, en caso de intuir la presencia de una sustancia tóxica en el cadáver, debemos ejercer el análisis en la primera fase, ya que es la larva la que se alimentar del mismo y por tanto tendrá la sustancia en mayores cantidades.

La presencia de alcohol en el fallecido también acarrea consecuencias. La presencia de etanol en los tejidos tiene un efecto repelente sobre los insectos que van al cadáver. Hasta que no esté el cuerpo expuesto lo suficiente para que dicho alcohol se evapore, no será colonizado.

Elemental mi querido artrópodo

Es fascinante como el conocimiento y el análisis de algo tan pequeño como un insecto o un escarabajo puede ayudar al investigador a saber si el cadáver ha sido desplazado, cuanto tiempo ha transcurrido desde su asesinato o si hubo negligencia en casos de menores.

Por lo tanto podemos ver como la entomología forense, a pesar de ser una disciplina existente desde hace miles de años, y de haber permanecido en un segundo plano durante otros tantos, resulta de gran ayuda a la hora de investigar un hecho delictivo. De ahí su reciente expansión y presencia en casos policiales no sólo en España, sino en diversos países.

Publicado por:

andrea-lopez

“Elemental, querido artrópodo”: El papel de la Entomología forense – (c) – Andrea López

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