Propaganda en las Nuevas Guerras: La Guerra del Golfo (1991) – primera parte

Primera parte: La Guerra del Golfo

Los últimos acontecimientos han hecho que todos – expertos y simples mortales – nos replanteemos el paradigma de la guerra, un concepto en continuo movimiento, que cada vez nos sorprende – para mal – con algo nuevo. Con la irrupción de Internet, sin ir más lejos, la propaganda utilizada en las guerras modernas se ha hecho parte de nuestro vocabulario habitual. Adoctrinamiento, publicidad, vídeos de torturas y ejecuciones. Y a pesar de todo, el mensaje sigue calando en ciertos sectores, en ciertas personas, que se ven seducidas por ideas radicales y deciden, no sólo apoyarlas, sino luchar por ellas o incluso, simplemente, usarlas como excusa para cometer atrocidades.

silueta con banderaPero la propaganda de guerra no la ha inventado Internet, ni mucho menos. Viene de muy lejos y hemos visto muestras de ello en todas y cada una de las guerras en las que ha participado la humanidad. Al principio, de forma más velada, como forma de unión de las tropas, pero con las Nuevas Guerras, esta propaganda se utilizó como arma explícita. En concreto, fue con la guerra del Golfo, en 1991, cuando se marcó un antes y un después en la concepción de guerra así como en la utilización de la propaganda.

El término “Nuevas Guerras” se acuñó para hacer referencia a los conflictos en los que una potencia, de forma asimétrica, interviene en un conflicto periférico, con o sin aliados, donde las primeras, las potencias occidentales, defienden sus intereses. Esto supone que se utilicen frecuentemente para justificar la guerra conceptos como democracia y derechos humanos, que cobran la misma importancia que los intereses económicos, nacionales y de seguridad. Son conflictos limitados, circunscritos en el espacio y el tiempo y con unos objetivos militares y políticos muy concretos.

banderasEn las Nuevas Guerras, no es tan relevante la guerra psicológica, que sí se utilizó en anteriores conflictos frente al adversario y que tiende a utilizarse de nuevo, mientras que cobra relevancia el manejo de la opinión pública de las potencias occidentales que intervienen en dichas guerras como pieza esencial para salir victoriosos del conflicto. Para ello, la propaganda se integra en las propias operaciones de combate. A su vez, en estas Nuevas Guerras, la intervención armada se acompaña de una acción propagandística y una cobertura mediática masiva. El mejor ejemplo de todo esto es la propaganda que llevó a cabo Estados Unidos en las guerras más importantes que protagonizó tras la caída del Muro: la Guerra del Golfo-1991 y la Guerra de Irak-2003.

El recuerdo de Vietnam

Comencemos por el principio: Después de que Estados Unidos perdiese la guerra de Vietnam, fueron muchos los que trataron de culpar a la prensa por su antipatriotismo y sus cuestionamientos, que desmoralizaron, supuestamente, a la población. En realidad, la gran mayoría de la prensa se mantuvo fiel a las versiones oficiales que se daban del conflicto, así como a los comunicados del Pentágono durante buena parte de la intervención estadounidense en Vietnam, sin embargo, sí es cierto que en esa guerra existía la idea de que el reportero no tenía que ser parte del “equipo”.

Con esta idea, se produjo la primera intervención bélica tras la caída del Muro de Berlín: Panamá, en 1989 donde, para evitar lo que ocurrió en Vietnam, se creó un estado de vacío informativo durante las primeras 36 horas de la llamada Operación Causa Justa. En este conflicto se formaron los primeros pools, grupos controlados de 300 periodistas, que fueron desde Miami en avión sólo para ser encerrados en una base militar durante 48 horas, por lo que ni siquiera vieron el conflicto con sus propios ojos. En esta intervención, destaca el trabajo que realizó el Grupo Rendon, empresa de relaciones públicas que ideó una campaña para influir en la opinión pública panameña. El Grupo Rendon desempeñó un papel muy relevante a partir de ese momento en todos los conflictos internacionales protagonizados por Estados Unidos, hasta tal punto que John Rendon participó durante un tiempo en las conferencias matutinas del Pentágono para decidir diariamente cuál sería el mensaje de la guerra. Todas esas acciones propagandísticas de las primeras breves Nuevas Guerras, sirvieron como experimento para la Primera Guerra del Golfo y para los conflictos posteriores.

 

El papel de los periodistas

Históricamente, se ha dicho que los reporteros llegaban al campo de batalla antes que los soldados, pero los gobiernos tienen muy presente que los medios determinan, hoy en día, en qué asuntos debemos pensar y qué conflictos merecen una primera página por lo que, por su propio interés, tratarán de controlar toda la información que se da sobre el conflicto. El propio Pentágono asegura que el éxito de la guerra depende del control que se pueda ejercer de la opinión pública, así como la posibilidad de orientar temáticamente las noticias de los medios de comunicación.

periodistaEn las Nuevas Guerras, los medios de comunicación se enfrentan a un dilema: ofrecer una imagen atractiva de la guerra con el diseño de una presentación que reflejara valores patrióticos y la emoción de la batalla, pero en la que no se reflejara la crueldad de la guerra. Para ello, las cadenas de televisión sustituyeron las imágenes de combate de las que no disponían por gráficas, mapas en movimiento, simulaciones, y en cuanto a contenido, por reportajes del día a día del frente y análisis técnicos de las armas utilizadas. El problema de esta identificación de los medios como accesorios del poder es que se ha dado lugar a una devaluación del papel de la prensa en las zonas de conflicto. De pronto, el periodista es parte del equipo de invasión.

La guerra espectáculo

Los países del Golfo han vivido en tensión desde la Segunda Guerra Mundial, por los continuos conflictos a los que habían estado sometidos. Eso había permitido a Estados Unidos mantener su presencia allí como garantía del status quo en la zona. En este contexto, se produjo la invasión de Kuwait por parte de Irak, el 2 de agosto de 1990, violando tres derechos internacionales, como son el de soberanía, el de no intervención y el no recurso a la fuerza. Una vez desatada la crisis, Estados Unidos necesitaba una victoria rápida e incruenta que sirviese para alejar el fantasma de Vietnam y despertar, además, el patriotismo del país.

Con la Guerra del Golfo se resucitó la idea de la guerra justa, dejando a un  lado la importancia del uso de la fuerza para resolver conflictos y poniendo en primer plano la dominación basada en la defensa de la paz y el derecho. De hecho, con esta “guerra justa” se pretende demostrar, que el uso legítimo de la fuerza llevará al imperio del bien, lo que se logra a través de la acción persuasiva de los medios. Con ello, la guerra se cosifica, se vende como un producto más a la audiencia, simplificando los conflictos a la defensa de la democracia frente a la barbarie. En definitiva, la guerra tiene una justificación moral porque es la lucha del Bien contra el Mal, identificando perfectamente al enemigo en un líder, diferenciando a los culpables del pueblo inocente.

Se trataba de hacer pensar a la opinión pública que únicamente tenían dos opciones: estar con Estados Unidos y la democracia o contra todo ello. Así, se lanzaron mensajes muy contundentes, que trataban de identificar a Saddam Hussein con el mal. En ese momento, se oyen mensajes como “es un conflicto que exige una respuesta firme y prudente por parte de todos” o “salvaguardar el derecho y la paz en cada región del mundo concierne a la comunidad internacional en su conjunto”. La sociedad no tenía otra opción que ponerse del lado de la defensa de la democracia.

Para lograr la connivencia de la opinión pública en una intervención armada, la palabra guerra se convirtió en tabú. Era preferible referirse a las intervenciones militares como “injerencia humanitaria”, un concepto que sirve para explicar el inicio de un conflicto armado despojando a la guerra de los horrores que conlleva.

¿Pero cómo puede un gobierno convencer a todos los medios de comunicación para que le sigan el juego? Aquí aparecen los National Media Pool, puestos en marcha por el Pentágono, y para ellos, se redactó el Anexo Froxtot, un “borrador” de cómo funcionaría la política informativa del ejército durante la operación militar. La primera regla para estos periodistas era compartir todo el material, que antes de ser publicado, debía ser sometido a las normas militares. Con esto se permitía una selección de los corresponsales más afines a las posiciones del Gobierno, y se reducía a la vez el acceso de los periodistas a los escenarios de la guerra, lo que permitía administrar el flujo informativo para que éste apoyara los objetivos de la operación.

Pero ningún periodista en su sano juicio hubiese aceptado estas condiciones sin más. Aquí es donde entra el factor psicológico. Los reporteros que querían formar parte de las pools debían realizar antes un entrenamiento físico y teórico similar al militar, en campamentos organizados por el Pentágono, donde se les enseñaba a caminar en campos de minas o a descender de un helicóptero, entre otras cosas. Desde el principio, el enfoque de la guerra que estaba a punto de producirse cambió y, por primera vez antes de un conflicto armado, la prensa fue la noticia. Pero lo más importante es que el entrenamiento surgió efecto, propagandísticamente hablando, y ya desde Kuwait los periodistas comenzaron a mostrar hacia las tropas sentimientos de solidaridad y comprensión, además de sentirse identificados con ellos: casi “pertenecían” a las tropas. Por primera vez, fueron muchos los periodistas que veían la guerra desde los tanques invasores, y eso creó una atmósfera generalizada de admiración por las proezas de las fuerzas armadas estadounidenses.

Por otro lado, los fotógrafos se vieron excluidos de los media pools, a pesar del importante papel que habían tenido en las anteriores guerras. La mayoría de prensa, incluso, se vio obligada a publicar “fotogramas” de las televisiones.

fotografoMención aparte merece la CNN, que se tomó esta guerra como un asunto personal, y no era para menos, teniendo en cuenta que fue la única cadena extranjera autorizada en las primeras semanas para emitir desde Bagdad. La retransmisión en directo de la contienda la convirtió en líder de audiencia e hizo que el conflicto se transformara en un producto más de marketing publicitario. Sus tres reporteros en el Golfo se mantuvieron en contacto gracias a una línea de teléfono especial, abierta durante 24 horas y conectada con Ammán (en Jordania), desde donde su señal se transmitía por satélite  a la sede central de la emisora en Estados Unidos. La noche del inicio de la guerra, dada esta circunstancia, supuso que las demás cadenas del mundo se viesen obligadas a emitir las imágenes de la CNN o no emitir ninguna.

Hay que tener en cuenta que, desde el principio, todos los actos u opiniones que contradigan la “verdad oficial” son encubiertos en los media pools, como no podía ser de otra forma. Eso provoca que todos los informativos repitan siempre el mismo esquema: declaraciones oficiales, exaltación del espíritu bélico y discurso patriótico. Todas las imágenes fueron controladas, y la prueba está en que el 90% de las imágenes que emitían las televisiones mostraban el poder bélico americano y, desde luego, nunca apareció un soldado estadounidense muerto o herido.

Los medios, de esta forma, difundían la versión oficial y callaban las voces discordantes aunque fuese inconscientemente, contribuyendo, así, a obtener el respaldo del público a la guerra que buscaba el Gobierno estadounidense. Sin excepción, los canales contrataron generales, coroneles y mayores retirados para comentar avances y estrategias en aquella guerra, pero sobre todo, servían para rellenar el tiempo muerto con declaraciones de supuestos expertos.

Los escenarios y todo lo que ocurría en esta guerra, además, fue muy cambiante, lo que supuso que las televisiones recurriesen a gráficos y mapas para explicar el conflicto de forma dinámica, a falta de imágenes sobre todo lo que acontecía. Se sobreentendía que nadie iba a presentar una animación gráfica de las matanzas, por lo que estos gráficos estaban en consonancia con los objetivos del Pentágono para tapar la crudeza de la guerra. Los periodistas pasaron de ser tales para ser una técnica propagandística más. La desinformación estaba servida, en muchos casos, incluso filtrando informaciones falsas, como las fotos por satélite que el Pentágono afirmaba poseer, en las que se podía confirmar la presencia de 250.000 unidades militares preparadas para invadir Arabia Saudita, justo al comenzar la Guerra del Golfo.

En el frente, no se observan grandes novedades durante esta guerra en lo que a propaganda se refiere, y se recurrieron a viejos trucos, como el lanzamiento de octavillas sobre las posiciones iraquíes incitando a la rendición y garantizando a sus portadores buen trato y comida.

Acciones propagandísticas específicas:

  • La Oficina de Información Estratégica

Antes de comenzar la guerra, en 2002, se creó la Oficina de Información Estratégica (OSI), que pretendía, fundamentalmente, difundir desinformación y propaganda. Su finalidad era combatir la ya entonces llamada propaganda fundamentalista islámica, atacando las raíces ideológicas y sociales del problema desde la educación.     Entre sus funciones, se incluiría publicar traducciones al árabe de libros de autores estadounidenses y elaborar manuales que presentaran a Estados Unidos favorablemente. Sin embargo, el proyecto acabó por fracasar debido a las luchas internas en el Pentágono y la controversia que causó la sospecha de que el Gobierno produciría propaganda negra y desinformación de forma tan explícita.

  • Nayira y H&K

El grupo Citizens for a Free Kuwait (Ciudadanos por un Kuwait Libre), lo crearon kuwaitís que vivían en Estados Unidos. Este grupo, contrató a la firma Hill & Knowlton (H&K) para influir en la opinión pública estadounidense a favor de una intervención militar en el Golfo Pérsico, con el objetivo de expulsar a las tropas de Hussein y reinstalar a la familia real Al-Sabah en el poder. Por otra parte, la empresa Wirthlin Group llevaba a cabo encuestas diarias para identificar qué mensajes resonaban más y cómo influían en el público y valorar la eficacia de la propia campaña, y de cada uno de sus elementos.

El trabajo de H&K tuvo una especial repercusión en el Congreso para los Derechos Humanos celebrado en Washington el 19 de octubre de 1990, donde se sostuvieron las primeras audiencias para denunciar las transgresiones a los derechos humanos por parte de las tropas iraquíes en su invasión, protagonizadas por un comité al margen del congreso, creado para hacerle eco a la campaña de propaganda y crear un ambiente de psicodrama mediático.

nayiraAl margen de ese comité, el testimonio que más sobrecogió fue el de Nayira, una joven kuwaití que aseguró haber presenciado como soldados iraquíes habían sacado a bebés de sus incubadoras y los habían dejado morir de frío sobre el piso, para enviar las incubadoras a Irak. H&K se ocupó de distribuir el vídeo del evento a todos los medios. Luego se demostró que Nayira, que era hija del embajador kuwaití en Estados Unidos, no había pasado ni un solo día en Kuwait durante el tiempo que duró la ocupación, y más tarde, múltiples médicos e investigadores del suceso desmintieron la historia.

La empresa de relaciones públicas llevó, además, a supuestos testigos de las atrocidades de la ocupación iraquí ante el consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El día en que se produjeron las comparecencias de esos testigos, los miembros del Consejo descubrieron al entrar a la sala que las paredes estaban cubiertas con imágenes de las presuntas atrocidades cometidas durante la ocupación iraquí. Aunque muchos testigos utilizaron nombres falsos y, al final de la guerra, aseguraron no poder demostrar nada, dos días más tarde de las comparecencias el Consejo de Seguridad exigió a Irak retirarse de Kuwait.

  • “Voices that care”

Wagner Bros también puso su granito de arena en la parte que afectaba a las tropas estadounidenses. Así, llevó a cabo la grabación de un vídeo que se proyectó ante los soldados en el frente, en el que 100 famosos cantaban para los combatientes “Voices that care”, con el fin de levantar el ánimo y demostrar a los soldados que tenían el apoyo de su país.

 

  • Altavoces y rock&roll

Por primera vez, los altavoces del frente fueron utilizados para algo más que para emitir mensajes propagandísticos como tales. En el Golfo Pérsico, se usaron para minar la moral de los soldados poniendo rock&roll a todo volumen en medio del desierto, algo a lo que los iraquíes, ocultos allí, no estaban muy acostumbrados.

Entre tema y tema, los altavoces lanzaban mensajes en árabe como los que se distribuían en los panfletos, para propiciar deserciones entre el enemigo. En cualquier caso, la iniciativa, aparte de original, no tuvo mucho resultado.

Publicado por:

amelia-pomares

Propaganda en las Nuevas Guerras: La Guerra del Golfo (1991) – primera parte – (c) – Amelia Pomares

Bibliografía

– Huici, Adrían. Y VV.AA. (2004), Los heraldos de acero. La propaganda de guerra y sus medios. Sevilla. Comunicación Social.

– Iglesias Rodríguez, Gema (1997) La propaganda en las guerras del siglo XX. Madrid, Arco libros.

– Sierra, Francisco (1999) Propaganda y nuevo orden  mundial. Historia y comunicación social. Número 4, pag. 199-215.

– Yehya, Naief. (2003) Guerra y propaganda. Medios masivos y el mito bélico en Estados Unidos. México. Paidós.

– Pizarroso, Alejandro (2005) Nuevas Guerras, vieja propaganda. Madrid. Cátedra.

– Pratakanis, A. y Aronson, E. (1994) La era de la propaganda. Uso y abuso de la persuasión. Barcelona, Paidós.

– MacArthur, John, (2002) El segundo frente. Censura y propaganda en la Guerra del Golfo, Madrid, Langre.

– Curros, O. y Leite, N. (2004) La propaganda de guerra. En línea en:    http://www.ati.es/spip.php?article161

 – Albarrán de Alba, G. (2001) La guerra mediática. En línea en:   http://www.saladeprensa.org/art283.htm

– MacArthur, J. (1992) Remember Nayirah, Witness for Kuwait?, The New York Times, En línea en: sites.suffolk.edu/fs183a/files/2009/08/macarthur-remember-nayirah-the-new-york-times-op.doc

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s