¿Es que nadie va a pensar en las víctimas?

Cuando sucede un hecho delictivo, sobretodo rimbombante, suelen salir a la palestra declaraciones clamando sobre la desprotección de las víctimas cuando las sentencias no se perciben justas o suficientemente retributivas. Por ello es importante dar a conocer una ciencia penal que se ocupa de ello, llamada victimología. El objeto de esta disciplina es el estudio de la víctima de delitos y faltas con el fin de aplicar mecanismos en el sistema penal para su resarcimiento o reparación.

La consolidación de la victimología surge tras la Segunda Guerra Mundial con el estudio hecho por Von Henting en 1948 llamado The criminal and its victim. Studies in the socio-biology of crime donde establece un paradigma etiológico en base al rol y contribución de la víctima al hecho punitivo. Von Henting examinó los delitos del Código Penal y estableció dos clases:

  • Delitos de acontecimiento: la víctima es el objeto material sobre el cual recae la conducta. Sería la víctima estándar.
  • Delitos de relación: la propia estructura del delito exige por parte de la víctima alguna conducta. Por ejemplo, en los delitos de estafa.

Otro de los autores importantes en esta disciplina es Mendelsohn, quien hace una distinción de las víctimas en cinco clases:

  • Víctima ideal o totalmente inocente: aquella que no ha hecho nada por producir el acto criminal.
  • Víctima por ignorancia: aquella que facilita inconscientemente la acción del agresor y provoca su propia victimización.
  • Víctima provocadora: provoca al sujeto activo del delito.
  • Víctima voluntaria: consiente sufrir el delito. Por ejemplo, la eutanasia.
  • Víctima infractora, simuladora o imaginaria: no han sufrido realmente un delito, pero se consideran víctimas e incluso lo denuncia.

Neumann amplia el espectro de la víctima y las divide en cuatro grupos:

  • Individuales: aquellos sujetos titulares de los bienes jurídicos individuales.
  • Familiares: víctimas de un delito cometido en el ámbito familiar. Por ejemplo, violencia doméstica.
  • Colectivas: delitos que lesionan bienes jurídicos colectivos o supraindividuales que son propiedad de la sociedad. Por ejemplo, equilibrio del ecosistema o seguridad en el tráfico.
  • Sociales: colectivos que se encuentran en una posición de predisposición victimal por razones de marginalidad social.

victim

Como se ve en estas clasificaciones la víctima no es únicamente sujeto individual, sino que puede ser un ente colectivo y por ello crear una serie de necesidades sociales a analizar y cubrir como ocurrió en los sesenta con la creciente demanda legislaciones a favor de la protección de los colectivos más vulnerables como los menores y al nacimiento de un ideario de que todos somos potenciales víctimas. Para ello, la victimología usa mecanismos de estudio como las encuestas de victimización para medir la realidad delictiva y por ende el número más real de víctimas que lo que presentan las estadísticas de algunos órganos oficiales Gracias a estas encuestas se constata que hay un mayor número de delitos que los denunciados, no se busca sólo el castigo del culpable cuando se denuncia, es estilo de vida es un factor influyente, es probable que la víctima conozca al agresor y que la percepción de inseguridad o miedo no está directamente relacionado con la posibilidad matemática de ser víctima de un delito.

Como se ha expuesto en la introducción, el fin del estudio de la victimología es la de aplicar mecanismos de respuesta en el sistema penal para la reparación de la víctima. Hay una definición de Beristain que la considera como la ciencia y arte pluri, inter y transdisciplinar que investiga la victimización primaria, secundaria y terciaria, así como sus factores etiológicos, sus controles, sus consecuencias y sus respuestas superadoras de los conflictos y la delincuencia. Brevemente expone todo el campo de estudio y los objetivos a los que debe hacer frente la victimología, siendo uno de los principales el proceso de victimización. La victimización es el conjunto de causas o factores que llevan a una persona a considerarse víctima. La victimización puede darse en tres estadios:

  • Primaria: una persona es víctima tras sufrir un suceso delictivo,
  • Secundaria: la víctima no adquiere apoyo o reparación por parte del sistema y vuelve a sufrir un daño.
  • Terciaria: victimas que producen las instituciones por una mala organización social de los recursos o de un mal funcionamiento de la institución penitenciaria.

Si no se tratan estos males del sistema con medidas efectivas de reparación, se volverán endémicos y provocarán un mayor número de personas victimizadas con sus correspondientes manifestaciones de insatisfacción. Reyes Mate dice que la gran novedad en la historia es que las víctimas han dejado de ser invisibles y están esperando algo, reclaman una atención legítima y por ello es muy importante hacer saber que existe una disciplina que se ocupa de este campo como es la victimología.

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¿Es que nadie va a pensar en las víctimas? – (c) – Javier Andrés Caballero

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