El miedo al sobreseimiento

Hace unos días nos encontramos con la noticia de que el juez encargado del caso de Diana Quer decidía sobreseer el caso. Vi protestas en los medios de comunicación y en la calle la gente se preguntaba: “¿Y ahora qué?”, “¿ya se ha acabado?”, “¿no van a detener a nadie?”, “¿El delito va a quedar sin castigo?”. La respuesta es no, no se ha acabado. Ni en el caso de Diana Quer ni en ninguno que se sobresee provisionalmente. La Policía puede y sigue trabajando sin ninguna restricción y si encuentra alguna nueva línea de investigación que sea lo suficientemente solvente, no hay más que dirigirse al juzgado competente e informar mediante un escrito de las últimas pistas de las que se ha tenido constancia, solicitando la reapertura de la causa. El Juez, previa notificación al Ministerio Fiscal, si entiende ajustado a Derecho y coherente la nueva información, acordará la reapertura de la causa. Eso sí, siempre y cuando no se hubiese agotado el plazo de prescripción[1].

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El sobreseimiento, es una resolución judicial, adoptada en forma de auto[2], que produce la terminación del proceso o la suspensión del mismo, por no concurrir todos los presupuestos necesarios para decretar la apertura del juicio oral.

Tipos de sobreseimiento

· El sobreseimiento libre procede cuando no existan indicios racionales de haberse perpetrado el hecho que hubiere dado motivo a la formación de la causa; cuando el hecho no sea constitutivo de delito y cuando aparezcan exentos de responsabilidad criminal los procesados como autores, cómplices o encubridores. Su efecto, es de cosa juzgada material, semejante a una sentencia absolutoria en el fondo. Por ejemplo, en el caso de Dolores Vázquez hubo un sobreseimiento libre una vez que Tony King fue detenido y se demostró que nada tenía que ver con el crimen de Rocío Wanninkhof.

· El sobreseimiento provisional procede cuando no resulte debidamente justificada la perpetración del delito que haya dado motivo a la formación de la causa y cuando resulte del sumario haberse cometido un delito y no haya motivos suficientes para acusar a determinada o determinadas personas como autores, cómplices o encubridores. En este caso, deja el proceso en suspenso, sin efecto de cosa juzgada material. Es por ejemplo el caso de Diana Quer donde no se ha logrado centrar a ningún sospechoso de su desaparición y por ello no se puede descartar al 100% una fuga voluntaria (no es delito), aunque sea poco probable.

Y, dentro de estos dos tipos, se puede dar:

  • El sobreseimiento total provoca que se archive la causa y piezas de convicción[1] que no tengan dueño conocido, después de haberse practicado las diligencias necesarias para la ejecución de lo mandado, afectando a todos los imputados / investigados en el caso de que hubiese varios.
  • El sobreseimiento parcial hace referencia solo a algunas de las personas inculpadas en el procedimiento, abriendo juicio oral respecto de los procesados a quienes no favorezca.

Aclarados estos matices, fundamentales para poder explicar el por qué y los efectos del sobreseimiento, centrémonos en el sobreseimiento provisional cuando no quede claro que se ha cometido un delito  que es al que normalmente se refiere la prensa cuando informa de que un caso ha sido “archivado”. En este sentido, durante mi carrera profesional me he encontrado varias veces ante este supuesto. En concreto, recuerdo un asunto que se denunció en al año 2004 como una desaparición en Alicante. Todos los datos indicaban que la persona se había marchado voluntariamente. Incluso, llegó a vender su casa y a decirle a uno de sus familiares que quería pasar una temporada solo fuera de su ciudad. Después de muchas gestiones, y ante la falta de evidencias en otro sentido, los investigadores llegamos a la misma conclusión. Pasado el tiempo, mucho tiempo, en el año 2012 y con el sobreseimiento judicial de hechos decretado, de forma anónima una persona se puso en contacto con un amigo del desparecido para informarle de que a Germán (llamémosle así) en realidad lo habían matado y enterrado justo el mismo día que desapareció. Estos datos fueron puestos de inmediato en conocimiento de la Policía y a su vez del juzgado que entendía de los hechos, que de forma inmediata ordenó la reapertura de la causa. La nueva línea de investigación se alargó por espacio de dos meses y concluyó con el hallazgo de los restos óseos de Germán (enterrado en un lugar remoto de Alicante) y la detención de los presuntos autores.

En el otro supuesto, cuando sí queda acreditado que se ha cometido un delito pero no se puede acusar a nadie, la dinámica es la misma que la expuesta anteriormente. Puedo hablaros de un caso de homicidio que se cometió en el año 2006. No cabe duda que el delito: se encontró el cadáver de un hombre con claros síntomas de haber sufrido una muerte de etiología  homicida y así lo concluyó el informe de autopsia. Estuvimos investigando más de tres años, pero no fuimos capaces de formular una imputación concreta sobre persona alguna, por lo que el juez de instrucción decidió sobreseer provisionalmente las investigaciones. Pasado un año, tiempo durante el cual no paramos de trabajar, encontramos indicios criminales de la participación en los hechos de una persona concreta, por lo que se reabrió la causa, pero pasado un tiempo, se volvió a sobreseer, ya que tales indicios no eran lo suficientemente sólidos como para quebrar la presunción de inocencia del investigado. Finalmente, un año después del último sobreseimiento, encontramos pruebas de cargo contra el único investigado que resultaron suficientes para concluir el sumario y abrir Juicio Oral contra él, mediante el procedimiento del Tribunal del Jurado.

Publicado por:

carlos

Subinspector de la Unidad de Delitos Especializados y Violentos de la Comisaría General de Policía  Judicial. Licenciado en Derecho. Máster en Ciencias Policiales – Especialidad en Antropología Forense. Experto en Derecho Penal Patrimonial, Económico y de Empresa. Miembro del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor Honorario de la Universidad Autónoma de Madrid


El miedo al sobreseimiento – (c) – Carlos Segarra D’Acosta

Aclaraciones:

[1]               Se trata de la situación jurídica por medio de la cual se extingue la responsabilidad penal proveniente del delito o de la pena del mismo (arts. 131 y ss del  Código Penal ).

[2]                El auto es la resolución judicial motivada por la cual el juez o tribunal resuelve las cuestiones que se puedan plantear durante el proceso judicial. El auto tiene unos efectos jurídicos para las partes que son provisionales, ya que pueden ser modificados mediante la sentencia definitiva. Por otro lado, el auto puede ser impugnado en la mayoría de los casos mediante la interposición de un recurso judicial.

[1]                Objetos intervenidos en causas criminales y los efectos del delito recogidos en virtud de lo dispuesto en los arts. 334 y ss. de la LECRIm.

*Nota: las ideas y opiniones contenidas en este artículo son del autor/ o autores, sin que reflejen necesariamente, el pensamiento del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid.

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