Simulación, engaño y mentira en el contexto forense.

Hace días leía de nuevo en los medios de comunicación noticias relacionadas con Paco Sanz. Puede que por el nombre no os suene. Se trata de aquel señor acusado por fraude al exagerar la enfermedad que padece y así embolsarse millones en donativos y ayudas para su supuesto tratamiento. Al pensar en el caso, recordé un tema muy interesante: la SIMULACIÓN. Ésta convive con nosotros, y va desde un simple saludo cordial (“Buenos días, ¿qué tal? Bien, gracias”: respuesta automática y momentáneamente irreflexiva) hasta un caso de esta magnitud mencionada.

Como decimos, este disimulo, exageración o la mentira como tal forman parte de nuestra vida como ser humano y hemos aprendido a lidiar con ellos. Como señala S. Lemos Giráldez (2005) “es un proceso evolutivo cuyas etapas se van consumiendo desde la infancia. Se va perdiendo la espontaneidad conforme se asienta la convicción de que la sinceridad no es siempre posible ni conveniente, porque pueda perjudicar a la otra persona o a uno mismo”. Es por esto que mienten los amigos con intención de “ayudarnos”, nuestra madre disimula una preocupación suya para no preocuparnos o señores como Paco Sanz supuestamente exageran su situación para recibir algún tipo de compensación. Digamos que intentamos acomodar la realidad a nuestras propias intenciones, expectativas o necesidades.

En el contexto que nos ocupa, la Psicología Forense, el disimulo, encubrimiento, exageración, el filtrado de información o el falseo de la misma son fenómenos muy frecuentes debidos al contexto de campo de actuación. Recordemos algunas de las características de este trabajo (no hay confidencialidad con el paciente debido a que debemos redactar un informe pericial, el paciente acude a nosotros “obligado” por su situación…visita https://criminalfact.wordpress.com/2017/03/13/psicologia-clinica-vs-psicologia-forense/ para más información) y todo el mundo,  aún más en estas circunstancias, desea obtener los máximos beneficios o, al menos, los menores perjuicios que puedan derivarse de la evaluación y de su utilización en el contexto judicial. Ésto constituye un gran obstáculo a la hora de poder evaluar correctamente cada caso y es una barrera a la hora de poder tomar buenas decisiones.

Veámoslo de forma más teórica: la Real Academia Española define simular como “representar algo, fingiendo o imitando lo que no es”. Según Phillip, J. Resnick, (1997) podríamos dividirla en 3 subtipos:

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Por otro lado, en nuestro manual de cabecera, el DMS – V, la simulación se integra dentro de la clasificación “Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica” por lo que podemos deducir que, por sí solo, no es un problema mental como tal. También se especifica que “está motivada por incentivos externos como evitar el servicio militar o el trabajo, obtener una compensación económica, evadir responsabilidades criminales u obtener fármacos.” (DMS-5). Como vemos, el detalle de la ganancia externa secundaria es importante, así como el que se realiza de forma consciente y deliberada. Esto nos va a ayudar a diferenciar la simulación de otros trastornos como los trastornos facticios o trastornos somatomorfos.

Todo el mundo ha simulado una enfermedad en algún momento de su vida (¿quién no ha simulado un dolor de tripa para no ir a la escuela?) pero esto va más allá.

Teniendo en cuenta nuestro campo de trabajo, puede deberse a diversas causas tales como:

Patologías
  • la existencia, por ejemplo, de algún trastorno mental
Criminológicas
  • como necesidad de evitar consecuencias o responsabilidades jurídicas
Mera adaptación al medio
  • conseguir unos objetivos en circunstancias adversas.

También puede darse en todo tipo de enfermedades somáticas y trastornos mentales, por eso es necesario utilizar diferentes procedimientos de evaluación. Tal como señalan Inda Caro, M., Lemos Giráldez, S., López Rodrigo, A.M. y Alonso Rionda, J.L (2005), no es lo 2mismo simular un daño físico, una lesión cerebral, daño psicológico o un trastorno mental. Por ejemplo, los estudios señalan incidencias de simulación de trastornos mentales en el ámbito forense de entre un 15 a un 17% (Rogers, Sewell y Goldstein, 1994; Rogers, Sewell, Morey y Usted, 1996; Rogers, Salekin, Sewell, Goldstein y Leoard, 1998), en cuanto a lesiones corporales se dan de un 20 a 30% (Less-Haley, 1997; Green, Rohling, Lees-Haley y Allen, 2001; Langeluddecke y Lucas, 2003), en traumatismos craneoencefálicos hasta un 40% (Martens, Donders y Miles, 2001; Larrabee, 2003) y pueden aumentar los casos hasta un descabellado 50% en dolor crónico y discapacidad (Fisbain et al,. 1999; Leavitt et at., 1986; Kay et al., 1998; Greve, Ord, Bianchini y Curtis, 2009). El problema que se deriva de estos porcentajes tan altos viene dado al intentar demostrar esa intención, ya que aunque a día de hoy se utilizan diferentes escalas que nos ayudan a resaltar estos casos, la intención como tal es difícil de demostrar, por lo que finalmente acaba siendo una valoración más subjetiva. El objetivo principal de las evaluaciones forenses es, por tanto, obtener la mayor cantidad de evidencia disponible entre la discapacidad argumentaba por la persona y las pruebas objetivables de dicha discapacidad, especialmente si existen esos posibles incentivos externos significativos para la persona. (Berry y Nelson, 2010).

Para finalizar, he aquí un dato curioso: en los estudios se ha observado que…

Perfil del simulador en contextos médico-legales
Sexo + frecuente en mujeres
Edad 46-55 años
Nivel de ingresos < o = a 1000€ mensuales
Profesiones más citadas limpieza, construcción, administración, cajer@, respondedor@, dependiente, azafat@, auxiliar clínico, cadena de montaje-producción, ayuda a domicilio, mozo de almacén, carga y descarga…

(Recogido de Gonzalez Ordi, 2015)

  • En resumen:
Signos sugerentes de Simulación Los síntomas son vagos, mal definidos y no se ajustan a entidades diagnósticas concretas.
Las molestias, signos o síntomas parecen excesivos o teatrales.
En la investigación toxicológica se detectan sustancias tóxicas o medicamentos no prescritos cuya presencia no tiene explicación.
La historia clínica o los datos diagnósticos parecen haber sido alterados o modificados.
Hay antecedentes de lesiones o accidentes repetidos.
Situación laboral conflictiva o poco motivante.
La historia clínica, la exploración física y los datos diagnósticos no apoyan las molestias alegadas.
El paciente no coopera en la valoración diagnóstica o en la adherencia tratamiento.
La ausencia de respuesta a este tratamiento.
El paciente se muestra reticente a aceptar un pronóstico favorable.
El paciente solicita sustancias adictivas o que son objeto frecuente de abuso, con el fin de evitar el trastorno.
El paciente puede evitar responsabilidades legales o sociales como consecuencia del trastorno (beneficios colaterales)
Existe un diagnóstico concomitante de trastorno de personalidad antisocial.


Adaptado de Yudofsky, 1991 (Recogido de
medynet.com)

  • Consejos prácticos para valorar la sospecha de simulación:

– No dejarse guiar por la confianza subjetiva de la propia agudeza diagnóstica.

– Considerar la importancia del motivo que tiene el sujeto para engañar (el ya mencionado incentivo externo)

– Para excluir la simulación, no basarse exclusivamente en los resultados de la entrevista y de la exploración física.

– Obtener información colateral de diferentes fuentes, profesionales y pruebas psicológicas y neuropsicológicas, médicas, etc.

-Considerar el empleo de pruebas diseñadas específicamente para detectar la simulación.

Adaptado de Faust, 1995 (Recogido de medynet.com)

  • En definitiva:

El caso más frecuente qu3e conocemos todos es aquella persona que, por alguna circunstancia, padece una patología genuina y descubre que con ella puede acceder a distintos beneficios. Este patrón de conducta es frecuente, dándose una elevada tasa de casos (dependiendo de las patologías) y entorpeciendo los recursos disponibles para la población que realmente los necesita.

Debemos tener cuidado a la hora de abordarlo y es muy importante realizar una exploración multidisciplinar (médicos, neuropsicólogos, psicólogos…) y multimétodo (entrevistas, autoinformes, observación…) para poder tener la mayor seguridad a la hora de establecer nuestras conclusiones, ya que como dijo Nietzsche “las convicciones son más peligrosos enemigos de la verdad que las mentiras”.

Publicado por:

silviapatricia

Simulación, engaño y mentira en el contexto forense. – (c) – Sílvia Patricia Aguilar

  • BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:

-Gonzalez Ordi, H. (2015). Conceptualización de la simulación. En Graña, J.L, Peña, E. y Andreu, J.M (Dir.) Manual de Psicología Clínica, Legal y Forense. (Vol. 1). Madrid: Publicarya.

-Gonzalez Ordi, H. (2010). Conceptualización de la simulación y evaluación mediante el autoinforme. En Graña, J.L, Peña, E. y Andreu, J.M (Dir.) Manual de Psicología Clínica, Legal y Forense. (Vol. 1) pp. 513-532. Madrid: Publicarya.

-Guía de consulta de los criterios dignosticos del DSM-5. (2014). American Psychiatric Association

-Inda Caro, M., Lemos Giráldez, S., López Rodrigo, A.M. y Alonso Rionda, J.L. (2005) La simulación de enfermedad física o trastorno mental. Papeles del Psicólogo, 26 (92) pp. 99-108. Madrid: Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Extraido de: http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1092.pdf

-Lemos Giraldez, S. (2005) Simulación engaño y mentira. Papeles del Psicólogo, 26 (92) pp. 57-58. Madrid: Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Extraido de: http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1092.pdf

-Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua española (22ª ed.). Consultado en http://www.rae.es./rae.html

-Rogers, R. (Ed.). (1997). Clinical assessment of malingering and deception. New York: Guilford Press.

-Santamaría, P., Capilla Ramirez, P. y Gonzalez Ordi, H. (2013). Prevalencia de la simulación en incapacidad temporal: percepción de los profesionales de la salud. Clínica y Salud, 24. (3) 139-51. Extraido de: http://clysa.elsevier.es/es/prevalencia-simulacion-incapacidad-temporal-percepcion/articulo/S113052741370015X/#.WS9LVMYrxmA

-Trastornos facticios y de la simulación. Capítulo 17. Extraido de: http://www.medynet.com/usuarios/jraguilar/vdc/Simulacion.pdf

  • SUGERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

-Feldman, R. (2010). Cuando mentimos. Barcelona: Urano

– Gonzalez ordi, H., Santamaría Fernandez, P. y Capilla Ramirez, P. (Coords.) (2012). Estrategias de detección de la simulación. Un manual clínico multidisciplinar. Madrid: TEA Ediciones.

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