Dime cómo eres y te diré como delinques

Ya hemos visto en diversas series de televisión como nuestros queridos protagonistas adivinan hasta el último detalle del criminal a través de la escena del crimen. Pero, ¿Qué tal si damos la vuelta a la ecuación?, ¿Se pueden predecir el tipo de delitos que puede llegar a cometer una persona? Es más, ¿Podríamos aventurarnos a determinar cómo lo hará, qué hará o con quién?

Araos Díaz define la delictología (o delitología) como la disciplina encargada del estudio científico de la lógica del delito para el ámbito forense. El objeto de esta disciplina es el delito y los patrones conductuales que lo determinan, de esta forma, se buscan las características delictivas de un grupo con características conductuales similares. Es así como podemos encontrar diversos trabajos que analizan las características delictivas de determinados trastornos de personalidad u otras patologías como la demencia que en etapas tempranas suele destacar por la comisión de delitos de exhibicionismo y hurto.

La función esencial de esta disciplina es controlar y predecir las variables que van a determinar en el individuo la comisión del delito. En este artículo vamos a centrarnos en aquellas investigaciones delitologicas sobre grupos que presentan patologías mentales, pero antes de avanzar a estos datos, es interesante que analicemos sus índices de criminalidad. Vicens (2006) realizó una elaborada investigación en Catalunya donde arrojaba luz sobre el porcentaje de delitos que se habían cometido en una muestra de 243 pacientes con distintas patologías destacando la esquizofrenia y diversos trastornos psicóticos, el consumo de tóxicos y los trastornos de personalidad correspondientes con el Clúster B como los grupos con índices más elevados. En el extremo contrario de la balanza encontrámos los trastornos de personalidad del Clúster C, los trastornos del estado de ánimo y el retraso mental. De esta forma podemos deducir las siguientes conclusiones:

  • No podemos generalizar resultados a la categoría “Trastornos Mentales” puesto que cada colectivo tiene sus características propias y por lo tanto un nivel de peligrosidad distinto al resto. Es aquí donde entra en juego el papel de la delitología, ya que predecir y analizar los patrones de cada colectivo ayudará en el ámbito legal a sentencias más justas y ajustadas a cada caso.
  • En general, el enfermo mental no presenta índices de criminalidad superiores a un individuo mentalmente sano. El enfermo no suele ser agresivo, sino que es más proclive a ser víctima que criminal.

Características delictivas de los trastornos mentales

  • Esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno mental mayor, de origen emocional u orgánico que produce un deterioro en la capacidad de pensar, responder emocionalmente, recordar, comunicar, interpretar la realidad y comportarse. En ocasiones viene acompañada de una conducta regresiva, de estados de ánimo inapropiados, de una disminución del control de los impulsos y de un contenido mental alterado, manifiesto en forma de delirios y alucinaciones.

Analizar la delitología de este trastorno es algo más complicado que el resto, puesto que es una enfermedad heterogénea debido a que presenta varios subtipos:

  • Esquizofrenia paranoide: en la que priman los delirios y la alucinaciones auditivas.
  • Esquizofrenia catatónica: Destaca por la falta de movimiento y expresión.
  • Esquizofrenia desorganizada: donde predomina un afecto absurdo e inapropiado.
  • Indiferenciada: En estos casos no hay un síntoma concreto para el diagnóstico.
  • Esquizofrenia residual: La cual se caracteriza por los síntomas que deja un episodio anterior, síntomas negativos.

Como podemos ver la esquizofrenia es la psicosis menos unitaria de toda la psiquiatría puesto que ni en su sintomatología, ni en su esencia ni etiología hay nada unívoco. Hay casos donde destacan las alucinaciones y casos donde lo característico son los síntomas catatónicos. Ello hace que en la esquizofrenia no haya predilección por ningún tipo de delitos ya que todos caben en este cuadro patológico. A pesar de esto, algunas de las características que presenta la enfermedad hacen que determinadas acciones delictivas sean más frecuentes.

Las investigaciones sobre esquizofrenia paranoide definen sus delitos como inesperados, incomprensibles e inmotivados puesto que las alucinaciones o delirios del sujeto le empujan a cometer acciones que solo pueden entenderse desde el propio delirio. De forma que el sujeto rara vez mostrará arrepentimiento, dado que para él, no hace más que cumplir con el deber que le dicta su delirio.  Pueden cometer cualquier delito, pero los más importantes son los delitos de sangre como los delitos de lesiones y homicidio.

Jurídicamente este subtipo puede llegar a plantear ciertas dudas de imputabilidad puesto que su acción puede no venir acompañada de impulsividad, más bien suele ser premeditada. Antes de pasar a la acción están un tiempo pensando como hacerlo y buscando el mejor momento para ejecutarlo.

En la esquizofrenia desorganizada se origina una pérdida progresiva de la iniciativa, la motivación y sentir frialdad afectiva. Todo ello les puede conducir a cometer cualquier delito pero siempre destacando la ausencia de motivo y la posterior indiferencia.

Llegamos a la esquizofrenia residual, en la cual se pueden cometer varios delitos, entre ellos los de estafa estando impulsados y manipulados por un ajeno, puesto que su personalidad queda empobrecida.

Por último decir que en la esquizofrenia catatónica es inusual la comisión de delitos puesto que existe un estupor e inmovilidad.

Tipo de Esquizofrenia

Indice de Criminalidad

Paranoide

34%

Desorganizada

4%

Residual

2%

Catatónica

Apróx. 0%

Como apuntábamos al comienzo de este artículo, las personas con trastornos mentales no son más peligrosas que la población en general siempre y cuando dispongan de un tratamiento adecuado. Aun así hay que añadir que la esquizofrenia es uno de los trastornos donde más conductas violentas se dan debido a factores como el abandono del tratamiento, a patologías duales y sobre todo cuando existe consumo de tóxicos junto a la enfermedad.

  • Trastornos de personalidad

Según el DSM-V un trastorno de personalidad es un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, es un fenómeno generalizado y poco flexible que tiene inicio en la adolescencia o edad adulta temprana, es estable en el tiempo y da lugar a malestar o deterioro tanto en las situaciones personales como en las sociales.

Los trastornos de personalidad se dividen en tres grupos o “clústers” definiéndose el grupo A como los excéntricos (esquizoide, paranoide y esquizotípico), el grupo B como los dramáticos o inestables (en esta categoría se incluyen el trastorno antisocial, límite, histriónico y narcisista) , y el clúster C como los ansiosos o temerosos (formado por los evitativos, dependientes y obsesivo-compulsivos).

Imagen 2Dentro de los trastornos de personalidad las investigaciones demuestran como el clúster más violento o delictivo es el B, y dentro de este destaca el trastorno antisocial y el trastorno límite de la personalidad. En el segundo puesto podemos situar al clúster A, encabezado por el trastorno paranoide. En último lugar, el clúster C presenta los menores índices de criminalidad, destacando en cifras el trastorno obsesivo-compulsivo. Dicho esto, debemos aclarar que con cierta frecuencia los trastornos de personalidad no son tipos puros, sino que se asocian con otro tipo de trastornos, cosa que incrementa la conducta violenta al compararlo con los trastornos descritos en su estado “puro” (pongamos como ejemplo una asociación entre el trastorno antisocial y un trastorno límite de personalidad).

Como comentábamos anteriormente, cada trastorno tiene unas características que lo determinan, y son estas características las que nos orientan sobre los delitos más cometidos entre los sujetos que los padecen.

Los trastornos de personalidad paranoide por ejemplo destacan por problemas legales con sus parejas debido a las ideas delirantes celotípicas que les motivan a controlar el teléfono móvil, al acoso y en los casos más extremos a lesionar o matar. También suelen tener problemas vecinales puesto que los delirios se dirigen al resto de habitantes del edificio cometiendo delitos de amenazas, insultos, robos por venganza o agresiones.

La personalidad esquizoide destaca por presentar desapego en las relaciones sociales y de restricción de la expresión emocional. Suele tener una escasa o nula vida social, por lo que, en caso de saltarse la ley, será por delitos de drogas o por involucrarse en sectas o grupos marginales.

Pero el protagonista en este apartado, como ya se imaginará el lector, es el trastorno de personalidad antisocial, el delincuente en potencia por naturaleza. Respecto a su delitología podemos encontrar una gran diversidad de delitos realizados, reiteración en los mismos, y con frecuencia suelen tener problemas de alcoholismo y drogas por lo que se aumenta aún más su conflictividad. Aclarar, eso sí, que ni todos los antisociales infringen la ley, ni todos los delincuentes van a sufrir este trastorno. Simplemente existe una importante correlación entre uno y otro, pero no es factor necesario para que se produzca.

Sigamos con el clúster C, el grupo con menor tasa de criminalidad. Son los que menos antecedentes y contacto con el delito tienen, por lo que es poco frecuente que encontremos un largo historial delictivo. Dicen los estudios delitológicos que prefieren delinquir en solitario si se tratan de obsesivos-compulsivos, pero en el caso de los dependientes prefieren ir acompañados o en grupo (normalmente siguen los pasos de la figura de la que dependen, que les conduce al mundo de la criminalidad) al igual que los evitativos (ya que si se ven rodeados de un grupo no les importa cometer el delito con tal de ganarse ese aprecio social). La relación con la víctima en los casos de los dependientes y obsesivo-compulsivos suele ser romántica, es decir, que la víctima más frecuente es la pareja sentimental dado que los delitos más frecuentes son los de violencia de género (en el dependiente) o porque es la persona que convive con el individuo y sus normas patológicas en el hogar.

Con objeto de no extender mucho más el artículo debemos concluir que la delitología es una disciplina realmente útil, que arroja luz e información sobre el mundo criminal no sólo con objeto de encontrar al culpable, sino cumpliendo un gran papel en el mundo de la prevención. Pero que también es importante partir de la base de que el hecho de tener una patología o de cumplir las características de un determinado grupo no implica la comisión de dicho delito ya que no deja de ser una mera tendencia y no algo determinante.

Invito al lector a seguir informándose sobre el tema ya que son múltiples los datos e investigaciones publicadas siendo imposible reducirlos únicamente a estas líneas.

Publicado por:

andrea-lopez


Dime cómo eres y te diré como delinques(c)Andrea Lopez

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