“Turismo sexual infantil”: 500 años de conquista

Descubrimos – descubrieron – América. Y con ello a sus mujeres y niños. Nuestros héroes conquistadores convencieron a aquellas personas recién descubiertas para que, amablemente, prestasen su mano de obra a la cadena productiva occidental. Y creyeron en todo momento que debían estar agradecidos por haberles mostrado el camino del progreso. Esta es una versión. Pero existe otra más acertada. Y sus consecuencias.

Todas las atrocidades cometidas en nombre del colonialismo se justificaron “no como una ocupación depredadora, sino como un deber de los pueblos europeos de expandir una cultura y una religión superior” (Mira, 2007).

Perpetraron innumerables actos de crueldad para sembrar el terror y someter a esa población recién descubierta al poder auto-otorgado del, desde entonces, mundo occidental. Cortaron de raíz toda resistencia mediante la amputación de miembros, el asesinato en hogueras o a manos de perros, los ajusticiamientos públicos y, para los más afortunados, la horca (Mira, 2007).

Pero también, como en cualquier conflicto, existía otra arma tanto o más potente: el sexo.

En la España de la Edad Media la violación era ampliamente tolerada si la persona violada era una esclava propia o una mujer musulmana, y el alto precio de las esclavas jóvenes se debía a la dura explotación sexual a la que eran sometidas (Mira, 2007).

¿Qué ocurría con las mujeres indígenas? De nuevo dos versiones: la conquista erótica de las Indias, que habla de las mujeres que se unieron voluntariamente al español; y el uso de mujeres y niñas indígenas como medio para establecer buenas relaciones con los conquistados o castigar a sus maridos (Mira, 2007).

Pero hay un correlato que ha acompañado a ambas: la simple y llana violación, el abuso de mujeres y niñas para el propio placer. Se extendió de los conquistadores a los funcionarios públicos y personas de a pie, incluso a los propios esclavos (Mira, 2007).

¿Qué ocurría con la violación de menores? Ajusticiaban – a la horca, por supuesto – a quien violaba a una niña de nueve años, pero solo multaban al que violaba a una de once. Sea como fuere, esa legislación incoherente se reducía a mera palabrería en la práctica. Y así surgieron los primeros “turistas sexuales” que alardeaban acerca de relaciones sexuales con niñas de siete y ocho años (Mira, 2007).

¿Vivimos en un mundo más civilizado? ¿Se trataba de crímenes impuestos por el contexto o nos convertimos en monstruos en cada momento en que se inhiben mínimamente nuestros criterios morales?

El comúnmente denominado “turismo sexual infantil”, mejor definido por el término explotación sexual comercial (ESC), se ha convertido en una realidad para miles de personas de países desarrollados que viajan a las antiguas Indias en busca de cuerpos jóvenes, oídos sordos, ojos ciegos, bocas mudas y bolsillos ansiosos o necesitados de dinero.

El incremento de la victimización infantil está muy vinculado a la globalización y se manifiesta en todas las esferas de la sociedad capitalista, sobre todo en los países más desfavorecidos (Urrusun & Rodríguez, 2009) y afectados por el desempleo, la inseguridad, la delincuencia organizada y el narcotráfico (Olvera, 24 agosto 2014). Los niños/as son víctimas de la pobreza generada por políticas neoliberales y se ven obligados a trabajar – o explotados – en aquello para lo que exista demanda, en este caso la industria del sexo.

El turismo sexual organizado ofrece a menores de edad para ser abusados como fin principal o complementario a los viajes turísticos, que gestionan desde organizaciones internacionales hasta microorganizaciones en las que se puede incluir un progenitor que vende la sexualidad de su propio hijo/a (López & Guijo, 2003).

Según la Organización Internacional de Migraciones y Turismo, un 20% de los turistas busca contactos sexuales durante sus viajes, y un 3% confiesa tendencias pedófilas (Jouen & Zielinski, 2013). A esto hay que sumar los que sucumben a la tentación por mera oportunidad.

rescue usPero, ¿quién asume responsabilidades ante este problema? ¿Cuál es la causa última? Probablemente, como apuntan López y Guijo (2003), que siempre hay gente dispuesta a comprar actividad sexual y gente necesitada, dispuesta u obligada a venderla.

El turismo sexual infantil no se habría creado si no fuese un negocio rentable para los proxenetas y las instituciones en general. En definitiva, si no existiese una gran demanda. Y es que puede hacer realidad las fantasías pedófilas más oscuras por un módico precio, siempre que viajes a países en vías de desarrollo. Si eres occidental y llevas los bolsillos llenos, tienes a tu alcance el mito de la juventud: niños, prepúberes, adolescentes y jóvenes; droga barata, hoteles 50% off e invisibilidad ante la ley (Almazán, 1 diciembre 2008).

Pero las causas van más allá de las leyes del mercado. La globalización es un factor esencial en las relaciones internacionales, pero nunca se dan en igualdad de condiciones. Desde que un pueblo es conquistado y colonizado por otro que destruye su cultura y su cohesión interna, se dan dos consecuencias: el colonizado se somete y se infravalora; y el colonizador se sobrevalora a sí mismo y se siente poseedor de derechos sobre él.

Muchos europeos controlan sus impulsos pedófilos cuando se encuentran en su país de origen, pero se desinhiben cuando viajan a otro lugar. ¿Cuál es la diferencia entre estos grupos de niños y niñas? Puede que la respuesta sea el poder otorgado por una historia de más de quinientos años de superioridad y por numerosos prejuicios y estereotipos de una cultura sobre otra.

A nivel gubernamental, las medidas legislativas y de concienciación ciudadana tampoco han sido suficientes para reducir la incidencia, ni siquiera para mejorar las condiciones de estos menores. El Código de Conducta adoptado por cadenas hoteleras, aerolíneas y otras entidades, pierde valor cuando hay un fajo de billetes sobre la mesa (La prostitución infantil en Cuba, 2008).

En definitiva, los derechos de estos niños no son respetados a nivel gubernamental, institucional ni personal. Ni siquiera pueden ser protegidos por las organizaciones que tratan de defenderlos, puesto que no suelen contar con personal ni recursos suficientes. Tampoco por los periodistas que tratan de contar su historia, que olvidan salvaguardar su anonimato y protegerlos de sus explotadores (Vega, Gutiérrez, Juárez, Rodríguez & Galván, 2011).

Este artículo no habla de redes de trata ni de mafias internacionales, habla de un cúmulo de factores que, desde hace cientos de años, afectan a los países mal llamados subdesarrollados. Asumir que la explotación sexual comercial infantil es originada por factores estrictamente individuales y/o del ambiente familiar o social (Vega et al., 2011) es una postura muy cómoda, pero hipócrita. El turismo sexual lo crean las diferencias, los prejuicios, el dinero y el poder.

El turismo sexual es posible cuando los Derechos del Niño y su interés superior desaparecen en favor de la voluntad política de los gobiernos, económica de los grupos y erótica de las personas.

Entonces vuelve la colonización. Vuelve el sometimiento. Vuelve la imposición de una moralidad sobre otra.

Quinientos veintiticinco años más tarde.

Publicado por:

ana-sanchez


“Turismo sexual infantil”: 500 años de conquista. –
(c) – Ana Sánchez

Bibliografía:

A. M. (Subdirectora) (2008) La prostitución infantil en Cuba [Documental]. España

Almazán, A. (1 de diciembre de 2008). Los Acapulco Kids. Emeequis. Recuperado en http://www.m-x.com.mx/xml/pdf/148/28.pdf

Jouen, F., & Zielinski, S. (2013). La explotación sexual comercial de menores en los destinos turísticos. Conocimientos, actitudes y prevención de los prestadores de servicios turísticos en Taganga, Colombia. Pasos: Revista de turismo y patrimonio cultural, 11(1), 121-134.

López, F., & Guijo, V. (2003). Explotación comercial e instrumentalización sexual de menores. Intervención Psicosocial, 12(1), 65-81.

Mira, E. (2007).Terror, violación y pederastia en la Conquista de América: el caso de Lázaro Fonte. Jahrbuch Für Geschichte Lateinamerikas / Anuario de Historia de América Latina, 44, 37-66.

Olvera, B. I. (29 de agosto de 2014). México: ¿paraíso del turismo sexual? El Mundo del Abogado. Recuperado en http://elmundodelabogado.com/2014/mexico-paraiso-del-turismo-sexual/

Urrusun, F., & Rodríguez, R. (2009). Victimización infantil, un problema de salud en el sistema social capitalista. Revista Cubana de Salud Pública, 35(3), 1-5.

Vega, L., Gutiérrez, R., Juárez Loya, A., Rodríguez, E. M., & Galván, J. (2011). Principales problemas identificados en la investigación y atención de víctimas de la explotación sexual comercial infantil en México. Salud mental, 34(6), 537-543.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s