La delincuencia no son matemáticas. Factores de riesgo y de protección.

Definición

La conducta antisocial es un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores, es decir, existe una multicausalidad en la conducta antisocial. Es por este motivo, su multicausalidad, por lo que, para poder comprender el fenómeno del comportamiento antisocial, resulta más efectivo conceptualizar sus determinantes como factores de riesgo que como causas. Esto es así ya que un factor de riesgo equivale a una probabilidad de que un efecto se dé o no se dé, mientras que una relación causa-efecto implica que “siempre” que se dé determinada causa se obtendrá un determinado efecto.

Loeber (1990) define los factores de riesgo como eventos que ocurren anteriormente al inicio de un determinado problema, prediciendo el resultado posterior e incrementando la probabilidad de que ocurra en comparación con los índices básicos de la población. En el estudio de la delincuencia juvenil, los factores de riesgo cobran una especial relevancia, ya que algunos pueden ser modificados en la infancia y/o la adolescencia, previniendo de este modo la delincuencia en la edad adulta.

Así pues, como se puede deducir de lo expuesto hasta el momento, un factor de riesgo es un fenómeno probabilístico y no determinista. En efecto, la aparición de uno o varios factores de riesgo pueden informar de la alta probabilidad de que un sujeto cometa una conducta antisocial, pero también es posible que, dándose este o estos factores de riesgo, el individuo opte por un estilo de vida prosocial.

Otro dato que puede ser fácilmente deducido es que, a mayor número de factores de riesgo presentes en un individuo, mayor será la probabilidad de que este opte por el comportamiento antisocial, nuevamente haciendo referencia a la multicausalidad de la conducta antisocial.

Por otro lado están los factores de protección. Estos son factores que disminuyen la vulnerabilidad, reduciendo la probabilidad de llevar a cabo comportamientos antisociales (Vilariño, Amado y Alves, 2013). Los factores de protección y los de riesgo no son más que las dos caras de una misma moneda. Diversos estudios han demostrado que, en función de cómo inciden en un individuo, los factores pueden ser considerados de riesgo o de protección (Choiet al., 2005; Xue, Zimmerman yCunnighan, 2009; Peña, Andreu y Graña, 2009; López y Rodríguez-Arias, 2012).En este sentido se puede pensar en ellos como los extremos opuestos de una escala, es decir, que por ejemplo, una elevada predisposición a la búsqueda de sensaciones fuertes puede ser un factor de riesgo, mientras que una baja predisposición lo sería de protección.

Categorización

A la hora de clasificar los factores de riesgo y protección, encontramos diferentes formas de categorizarlos en función de los autores. A continuación se muestran tres formas de agrupar dichos factores.

De la Peña (2010) destaca dos grandes grupos de factores de riesgo en el ejercicio de la conducta antisocial: 1) factores ambientales y/o contextuales y, 2) factores individuales. Los primeros se dividen en a) los medios de comunicación de masas, b) diferencias entre zonas, comunidad y barrios, c) el desempleo, d) la pobreza y/o situación social desfavorecida y, e) las variaciones étnicas. Por su parte, los factores individuales se dividen en: a) mediadores biológicos y factores bioquímicos, b) factores biológico-evolutivos, c) factores psicológicos y, d) factores de socialización (familiares, grupos de iguales y escolares).

Otra clasificación es la que identifican los psicólogos canadienses Andrews y Bonta (1995, citado por Pueyo, 2001). Estos autores dividen los factores en principales y secundarios. Los principales son a) actitudes antisociales/pro-violentas, valores, creencias y estados emocionales alterados en sintonía con comportamientos violentos, b) agrupaciones pro-criminales y delictivas, c) factores de personalidad que facilitan la aparición de comportamientos violentos (psicopatía, impulsividad, mala socialización, TDAH…), d) historia de comportamientos antisociales individuales: variedad de delitos y faltas, número e intensidad de conductas violentas… e) factores familiares: criminalidad familiar, falta de cuidados y atención, baja estructuración familiar, abandono y malos tratos, etc… f) bajos o nulos niveles educativos, desempleo, falta de recursos económicos… los factores secundarios por su parte son: a) Clase social, etnia o grupo racial, b) malestar o estrés personal producido por razones variadas: anomia, ansiedad, depresión, adicción a tóxicos, etc., c) factores de naturaleza biológica-neuropsicológica: alteraciones hormonales, lesiones cerebrales, intoxicaciones, etc…

Un último paradigma de los factores de riesgo y protección es el que defienden Arce, Fariña, Seijo, Novo y Vázquez (2005). Los autores reveal-921466_1280establecen tres grandes perspectivas de factores pertenecientes al área biológica, psicológica-individual y psicológica-social. La primera perspectiva incluye factores a) neuroquímicos, b) neuropsicológicos, c) bioquímicos, d) o lesiones cerebrales, si bien destacan que atendiendo a la práctica legal solo la patología clínica severa (psicosis e inteligencia) ha gozado de consistencia. En la perspectiva psicológica-individual destacan como principales referentes: a) el autoconcepto, b) los procesos atributivos, c) las estrategias de afrontamiento disponibles y, d) las habilidades sociales. La perspectiva psicológica-social, gira en torno al proceso de socialización, de este modo en esta perspectiva los autores incluyen a: a) la familia, b) la escuela, c) los iguales, d) la (sub)cultura y/o la comunidad.

Como puede observarse, los factores incluidos en las tres diferentes categorizaciones mostradas son básicamente los mismos, cambiando tan solo la forma de clasificarlos.

Por último, existe una clasificación más importante y con más consenso si cabe, importante sobre todo por lo que a la prevención y tratamiento de la delincuencia se refiere. Esta clasificación es la de los factores estáticos y dinámicos. Los factores estáticos contribuyen al riesgo actual pero no pueden ser modificados (haber sido víctima de abuso sexual, la precocidad delictiva, etc.). Los factores dinámicos en cambio sí se pueden modificar, entre ellos se encuentran las habilidades sociales, la relación con pares delincuentes, etc.

Conclusión

Como hemos visto, a la hora de referirse a los porqués de la conducta antisocial es más efectivo hablar de factores de riesgo o protección que de causas. Además en este artículo hemos podido ver que, por un lado, la conducta antisocial suele venir precedida de una multiplicidad de factores pero a su vez que esta multiplicidad de factores no garantiza la presencia del comportamiento antisocial (ni del prosocial).

Publicado por:

ivan
La delincuencia no son matemáticas. Factores de riesgo y de protección. – (c) – Iván Robles

BIBLIOGRAFÍA

Arce, R., Fariña, F., Seijo, D. Novo, M., y Vázquez, M. J. (2005). Contrastando los factores deriesgo y protectores del comportamiento inadaptado en menores: Implicaciones para la prevención. EnCentro de Investigación y Documentación Educativa (Ed.), Premios nacionales de investigación educativa 2004 (pp. 17-50). Madrid: Ministerio de Educación y Ciencia. ISBN: 84-369-4139-X.

Choi, Y., Harachi, T. W., Gillmore, M. R. y Catalano, R. F. (2005), Applicability of the Social Development Model to Urban Ethnic Minority Youth: Examining the Relationship between External Constraints, Family Socialization, and Problem Behaviors. Journal of Research on Adolescence, 15: 505–534. doi: 10.1111/j.1532-7795.2005.00109.x

De la Peña, M. E. (2010). Conducta antisocial en adolescentes: factores de riesgo y de protección. Universidad Complutense de Madrid.

Loeber, R. (1990): Development and risk factors of juvenile antisocial behavior and delinquency. ClinicalPsychologyReview, 10, 1-41.

López S., y Rodríguez-Arias, J. L. (2012). Factores de riesgo y de protección en el consumo de drogas y la conducta antisocial en adolescentes y jóvenes españoles. International Journal of Psychological Research,5(1),25-33. Recuperado de: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3974485

Peña, M. E., Andreu, J. M., y Graña, J. L. (2009). Multivariate model of antisocial behavior and substance use in Spanish adolescents. Journal of Child& Adolescent Substance Abuse, 18(2), 207-220.

Pueyo, A. (2001). Violencia juvenil: realidad actual y factores psicológicos implicados. Grupo de Estudios Avanzados en Violencia, Universidad de Barcelona.

Vilariño, M., Amado, B. G., y Alves, C. (2013). Menores infractores: un estudio de campo de los factores de riesgo. Anuario de psicología jurídica23(1), 39-45.

Xue, Y., Zimmerman, M. A., y Cunningham, R. (2009). Relationship between alcohol use and violent behavior among urban AfricanAmerican youths from adolescence to emerging adulthood: A longitudinal study. American Journal of Public Health, 99(11), 2041-8. Recuperado de: http://search.proquest.com/docview/215090934?accountid=15299

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