Bullying: una aproximación al acoso escolar.

En los últimos tiempos no es extraño ver noticias sobre casos de acoso escolar que se difunden por las redes y que acaban publicándose en los medios de comunicación por su trágico final. El fenómeno del Bullying ha crecido en impacto por el uso de las redes sociales y en sensibilidad social gracias a la mayor concienciación que hay tras la publicación de estas noticias. Por ello, es necesario que la criminología explique estas actitudes nocivas para saber detectarlas y actuar sobre ellas.

  • ¿Qué es el Bullying?

Según el Informe Cisneros X sobre Violencia i acoso escolar, publicado por Araceli Oñate e Iñaki Piñuel en 2006, se puede definir el Bullying como “un continuado y deliberado maltrato verbal y modal que recibe un niño por parte de otro, o de otros, que se comportan cruelmente con él o ella, con el objetivo de someter, apocar, asustar, amenazar y que atenta contra la dignidad del menor”.

Según la psicóloga Henar L. Senovilla, las causas de la aparición del acoso escolar es multifactorial, centrándose en factores personales, familiares y escolares. Los factores personales hacen referencia a la visión de superioridad sobre la víctima, ya sea por refuerzo grupal o porque ésta es una persona con muy poca capacidad para responder a las agresiones. El acosador quiere ver que la víctima lo está pasando mal. Los familiares residen en situaciones de ausencia parental o presencia de violencia en el ámbito familiar.  También sumar a ello las tensiones matrimoniales, la situación socioeconómica o la mala organización en el hogar.

Por último, los factores escolares se deben a las dimensiones del colegio y el control físico y de la vigilancia en él. A centro más grande más riesgo hay de que se reproduzcan conductas abusivas. También hay que prestar atención a la falta de respeto, humillación, amenazas o exclusión entre el personal docente y los alumnos, ya que estos llevan a un clima de violencia y a situaciones agresivas.

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  • ¿Cómo saber si estamos ante un caso de Bullying?

Hay tres criterios que prevalecen en la investigación europea para dilucidar si estamos ante un caso de acoso escolar:

  • Existencia de una o más conductas de fustigamiento (menosprecio y ridiculización, coacciones, ninguneo, agresiones físicas, amenazas, exclusión social, maltrato verbal, robos, extorsiones…) intencionadas y reconocidas como tales.
  • Evaluación de la repetición de la conducta por parte de quien la sufre como parte de algo que le espera sistemáticamente en el entorno escolar.
  • La duración en el tiempo como proceso que irá minando la resistencia de la víctima y afectando significativamente a todos los niveles de su vida.

Según un estudio realizado en los años 2001 y 2002 sobre la prevalencia del bullying en las escuelas primarias de California y su relación con el absentismo, los resultados académicos, las acciones disciplinarias y los sentimientos de tristeza; se constató su incisiva incidencia mediante una muestra de 3500 evaluados con autoinformes y preguntas del Olweus Bullying Quiestionnaire. A parte de mostrar la sustancial prevalencia del bullying, también clasificó a los alumnos en cinco grupos:

  • Bystanders alumnos “correctos” que no son ni víctimas ni acosadores.
  • Victims los que se sentían inseguros, tristes y sentían que no pertenecían a la escuela.
  • Bullies aquellos que daban su apoyo a comenzar una pelea.
  • Bullyvictims aquellos que se sentían inseguros, que no pertenecían a la escuela pero que la vez reaccionaban victimizando a alguien.
  • Nonresponders los que decían no pertenecer a la escuela y que no entraban en los parámetros de los bystanders.Bullying
  • ¿Cuál es la respuesta legal?

La LO 2/2006 de Educación prevé una serie de derechos y deberes al alumno como el respeto a su dignidad e integridad,  y su protección contra toda agresión ya sea física o moral, así como de respetar la dignidad e intimidad de todos los miembros de la comunidad educativa. Esto se sustenta en el principio de la educación para prevenir conflictos y para la resolución pacífica de los mismos. Por ello insta a los centros educativos a tener un Plan de Convivencia y un reglamento para su cumplimiento, como herramienta para profesores, alumnos y familias para hacer frente a éste fenómeno. Una respuesta que prevé ésta LO es la efectiva escolarización por parte de las administraciones educativas al alumnado afecto por cambio de centro por causa de actos de acoso escolar y sea prestada especial atención a dicho alumnado. En relación al alumno agresor, el Plan de Convivencia ha de establecer una normativa de infracciones para la aplicación de acciones correctoras ante estos casos.

Dentro del marco judicial, la última reforma hecha es la de la Ley 26/2015 de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, cuyo artículo primero establece que los menores han de respetar al profesorado y otras personas empleadas del centro, así como a sus compañeros y compañeras, evitando cualquier situación de conflicto y forma de acoso escolar, incluido el acoso mediante herramientas telemáticas o ciberacoso.

La mejor respuesta para este tipo de conductas es que se traten de forma extrajudicial, es decir, usando el principio de última ratio del Derecho Penal, aunque hay casos que pueden llegar a la comisión de hechos delictivos. La LO 1/2015 introduce, en el artículo 172 ter, el delito de acoso en referencia a las conductas que se realicen de forma insistente y reiterada por medio de las cuales es menoscabada gravemente la libertad y el sentimiento de seguridad de la víctima sometida a hostigamiento, persecuciones u otros actos de la mis índole con una pena de prisión de 3 meses a 2 años o multa de 6 a 24 meses.

Para que la Fiscalía pueda acusar a un menor de acoso escolar parte de la evidencia de continuidad en las conductas para diferenciarlas de incidentes aislados. Por ello es de trascendencia la especificación del artículo 172 de la reiteración en estas conductas, pues antes de su aparición se centraba en el artículo 173.1 que hace referencia a infligir tratos degradantes, menoscabo de integridad moral así como actos hostiles o humillantes de forma reiterada que puedan llegar a ser constitutivas de acoso.

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  • ¿Cómo prevenir los casos de Bullying?

Debido a la mayor visibilidad de estos casos y a la consecuente descatalogación de estas conductas como “cosas de niños”, han surgido diferentes modelos para prevenir estas conductas en las aulas.

El primer programa a exponer es KIVA. Se trata de un programa de origen finlandés para prevenir y afrontar el acoso en los colegios. Su nombre significa “guay” y es el acrónimo de Kiusaamista Vastaan que significa “contra el acoso escolar”. Arrancó en 2007 y se usa en el 90% de las escuelas finlandesas y se ha exportado a diferentes países.

El programa consta de una veintena de clases, a las cuales asisten los alumnos en tres etapas dentro de la vida escolar, en las que aprenden a reconocer las distintas formas de acoso y realizan ejercicios para mejorar la convivencia. También, los centros que adoptan este programa, tienen un grupo de maestros que actúan cuando hay un caso. Los objetivos son informar al personal de la escuela sobre el bullying y las formas de actuación ante casos, a la vez alentar su compromiso para trabajar sobre ello. También quiere influir al alumnado para que apoyen a la víctima y den un mensaje claro de no aceptación de esos conductas. Y más centrado en los estudiantes, es abordar efectivamente los casos más graves y hacer un seguimiento de su situación.

El trabajo grupal en forma de lecciones consiste en debates sobre el acoso escolar y sobre respetar al otro, complementados con un videojuego KIVA para la práctica de esas medidas. Todo esto enfocado para concienciar a los alumnos sobre su fundamental participación para detener estas acciones. Cuando se genera un sentido de responsabilidad grupal, se generan cambios en las normas de conducta en el grupo y favorece el apoyo a la víctima y desaparece el apoyo silencioso.

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El segundo método a plasmar es uno basado en la experiencia del día a día en clase. No tan científico o contrastado como KIVA pero útil para prevenir el bullying. Éste método trata de extender una hoja en blanco a los alumnos, el día anterior a que cambien de sitio, donde hay dos simples preguntas ¿Con qué cuatro niños quieres sentarte la semana que viene? Y ¿Quién es el que mejor se portó esta semana? Con este sencillo ejercicio, el personal docente tiene una clara visión de quien se queda al margen, quien lidera los grupos, quienes son más populares, quien tienen apoyos pero no son muy populares.

Así, al identificar al alumnado que más problemas tiene para relacionarse con el grupo, puede plantear ejercicios para prevenir que sean objeto de acoso. Algunas de las medidas a adoptar son tan sencillas como enseñar a los niños y niñas con menos amigos y amigas a unirse al grupo y mostrar su autenticidad; para que el grupo se conozca más profundamente y empaticen; organizar asambleas donde se exponen temas de dentro y fuera del aula para buscar solucionarlos entre el grupo y promover convivencias para promover el respeto y los valores.

En conclusión, conociendo realmente un fenómeno y poniendo en práctica soluciones a su medida para prevenir una escalada de la lesividad de los actos podemos ahorrar tiempo y recursos y sobretodo daño a nuestro futuro, que son los jóvenes que sufren y ejercen el acoso.

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Bullying: una aproximación al acoso escolar.
(c)
Javier Andrés Caballero

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