Ingeniería genética, armamento de vanguardia

El ser humano posee  una anatomía de carácter frágil, que lo hace débil ante posibles amenazas, es por esto que desde que adquirimos conciencia de ello, nos hemos empeñado en encontrar la manera de protegernos. Ha sido cuestión de tiempo que hayamos ido evolucionando sobre este pensamiento y creando herramientas  o armas con las que conseguir una sensación de seguridad que nos haga sentirnos fuertes ante las posibles amenazas. El problema ha aparecido cuando al avanzar con las investigaciones científicas, hemos descubierto  amenazas contra las que difícilmente podemos defendernos, es fácil  defenderse contra algo que puedes ver, pero ¿que pasa cuando la amenaza es casi imperceptible?

Seguimos atemorizados por las armas de destrucción masiva, enfocando el pánico hacia los colectivos con el mayor número de armas de fuego, o con las armas con mayor capacidad de destrucción. Tememos los rifles, los misiles, las bombas nucleares, cuando lo que más deberíamos temer son realmente armas que desconocemos.

Hace años que comenzamos a escuchar las palabras “guerra química” o “guerra bacteriológica” y no les hemos prestado la atención que deberíamos, puesto que cualquier  agricultor con recursos puede crear un arma química con algo de tiempo e intención, o  algún estudiante curioso con acceso a los laboratorios adecuados, sería capaz de modificar ADN bacteriológico con fines de investigación, si, pero no por ello menos peligrosos, puede que tratando de encontrar un gen que atenúe los efectos de una simple alergia, puedan originar una inmunidad en un patógeno que sea agresivo en nuestro organismo.

Durante toda la historia de la humanidad, la curiosidad ha ido generando por accidente, algunos de los grandes avances en nuestro desarrollo. Y siempre ha habido quien ha tenido sus propios planes para determinados avances.

Lamentablemente, estas nuevas formas de aplicar nuestros conocimientos van en pro de la violencia, la coacción y  el odio. Se ha llegado a tal punto que los conocimientos aportados por la investigación genética, ahondar en  nuestra historia genómica y el estudio del DNA se están utilizando para crear armas más potentes, eficaces y mortales. Los descubrimientos que la biotecnología ha proporcionado al mundo en beneficio a la humanidad ahora sirven para innovar los métodos usados para destruirla.

Hemos  indagado tanto en la química como en la bacteriológica, los primeros campos explotados fueron la microbiología y la biotecnología, al principio se comenzó a estudiar el efecto que tenían diferentes toxinas naturales extraídas de plantas, como tóxicos en aguas potables o en alimentos, con una fácil administración y contagio, toxinas aéreas o de animales infectados liberados en los campos. El problema de este tipo de armas es que son demasiado inestables, una vez liberadas ya no se pueden contener, liberar una toxina en un lugar abierto con un medio de contagio aéreo, podría suponer devastación incontrolada a kilómetros de distancia, esto es algo demasiado peligroso para utilizarlo como armamento, por eso continuaron las investigaciones hacia algo más concreto, algo que pudiéramos predecir y controlar. El campo de investigación avanza hacia la utilización de bacterias o virus conocidos para propagar epidemias rápidamente, como el ántrax o la viruela, pero continuaba el problema de la contención y del tiempo que perdura contaminada la zona en el radio de acción del arma. Por ello se pasó a diseñar armas de las que se pudiese tener una vacuna o incluso inmunidad, pasamos a buscar un diseño mucho más selectivo.

Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) simuló los posibles efectos del alcance de las armas biológicas conocidas, dando como resultados los expuestos a continuación:

imagen-1

Considerando la liberación de 50 kg de agente por un avión a lo largo de una línea de 2 km sobre una población de 500.000 habitantes.

(Fuente: Health Aspects of Chemical and Biological Weapons, World Health Organization, 1970 – repport of WHO Group of Consultants).

Este avance nos ha llevado en estos últimos años hacia la guerra genética, esta guerra consiste en combatir utilizando armas biológicas creadas con alteraciones genéticas, se pueden obtener organismos modificados en el laboratorio que derivan de los que ya existen, pero se mejoran para que ataquen sobre un gen concreto, sobre un tipo de individuo en concreto.

La ingeniería genética suele emplear mecanismos evolutivos en su beneficio, como utilizar transposones que son portados en plásmidos o fagos, con ellos modifican microorganismos de manera que puedan utilizarse para la guerra, éstos son elegidos según su patogenicidad y virulencia, aumentan su estabilidad, para que sean más resistentes o más difusibles por el ambiente para su utilización como agentes agresivos.

clonacic3b3n-de-dnaCon esta técnica se generan organismos llamados “transgénicos”, se les ha modificado su constitución genética con mutaciones e introduciendo genes procedentes de  la misma o de otra especie. Es un método en el que se combinan in vitro fragmentos de genes por la técnica del ADN recombinante, se rompe el ADN con enzimas de restricción, se seleccionan los fragmentos que contengan la información que queremos y se introducen mediante una enzima denominada ligasa, en el lugar y orden deseado dentro del ADN del microorganismo que se va a utilizar para la reproducción del gen, generalmente son levaduras o bacterias, normalmente se introducen en la bacteria E. coli que permite tener millones de copias en pocas horas y consigue una rápida producción de la sustancia que deseamos. Así las características del gen injertado se transfieren por clonación a los descendientes. Posteriormente se utilizan estas bacterias para que transmitan como infección el contenido que se ha clonado y afecte a los individuos que se quieren atacar en el conflicto.

Una vez creada la amenaza biológica hay que pensar en el hecho de cómo utilizarlo como arma, en la actualidad se están armando misiles con  carga bacteriológica, pero aparecen problemas que tratar, como el quemado de los agentes tóxicos en el impacto en el objetivo. Se han realizado pruebas en Irak pruebas con aviones sin piloto modelo MIG 21 adaptados para este tipo de misión, incluso según informes de servicios secretos de varios países occidentales, Irak estaría exportando esta tecnología.

En el año 2003 se realizó el proyecto Genoma Humano en el cual se pretendía potenciar es-doc-286-74be6nuestra  biotecnología y medicina consiguiendo descifrar todo el genoma y poder mejorar  tratamientos contra enfermedades o prevenir alguna de ellas, sin embargo hubo gente que lo vio como una forma genéticamente potencial de racismo, podría ser utilizado para fabricar armas de limpieza étnica o de algunos grupos raciales.

Se han hallado algunas enfermedades que solo  afectan a determinadas etnias debido a su componente genético, como la anemia falciforme, que es predominante en los africanos, se cree que pudo originarse en las tribus negras de los bantu-parlantes, o la fibrosis quística que afecta en su mayoría a caucásicos sobre todo en el norte de Europa. Con este tipo de enfermedades se obtiene información que es utilizada para experimentar sobre la posibilidad de crear un virus modificado con información genética para que actúe solo sobre los genes deseados y así acabe con una etnia concreta.

Otro ejemplo de peligrosidad de este tipo de investigaciones son los Rusos que hoy por hoy están investigando como poder modificar o alterar el ADN de sus enemigos mediante la utilización de ondas electromagnéticas, aunque pueda parecer algo ficticio, nada dista más de la realidad, actualmente se están destinando fondos de investigación en armas de defensa hacia este campo.

En el 2016  surgieron acusaciones del ministerio de exteriores  de Rusia, sobre la construcción de un laboratorio microbiológico de alto nivel perteneciente a Washington, en el pueblo de Alekséevka, en las afueras de Tiflís, con la supuesta intención de debilitar y controlar el régimen internacional en torno a armas biológicas.

No han de preocuparnos solo ellos, en este momento hay varios países con recursos suficientes para realizar investigaciones sobre este tipo de armamento, que comienza a ser cada vez más considerado, puesto que es relativamente fácil conseguirlo con unas mínimas instalaciones que no han de ser excesivamente grandes y por tanto no llaman demasiado la atención, con un presupuesto bastante asequible se consiguen unas instalaciones adecuadas y una producción fácil y rápida del arma biológica deseada. Teniendo esto en cuenta y considerando la fácil difusión de los agentes biológicos por medios aéreos o de la imperceptible administración a través del agua o los alimentos, la cuestión a plantear es ¿Dónde está la línea que separa estos avances innovadores del terrorismo?

Se ha especulado con las repentinas apariciones de brotes de enfermedades producidas por microorganismos  epidemiológicos  teóricamente controlados como carbunco producido por Bacilus anthracis, brucelosis, viruela, cólera o diversos tipos de fiebres entre otros. Estos contagios aislados hacen pensar en posibles fugas o fallos en experimentación actual. Aunque se corre el riesgo de que sean ataques de bioterrorismo con la finalidad de generar pánico en la población para desestabilizar la sociedad, la economía o la autoridad de un lugar y provocar un conflicto del que sacar provecho.

A raíz de esto, en 2003 entra en vigor en Estados Unidos la “Ley de Seguridad de la salud pública y preparación y respuesta al Bioterrorismo”, conocida como “Ley contra el Bioterrorismo”. Y muchos otros países han tomado acciones similares controlando instalaciones alimenticias, registros empresariales, notificaciones de partidas de alimentos, entre otras. Con ello se pretende conseguir unos protocoles de prevención y de actuación en caso de ataque.

 Quizá dando a conocer estos datos y  manteniendo a la población informada se consiga una mayor concienciación sobre la en ocasiones, difusa moralidad entorno a la que se mueve la investigación y los fines del desarrollo armamentístico.

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Ingeniería genética, armamento de vanguardia
(c)
Barbara Albors

> WEBGRAFIA:

– “Rusia sueña con armas genéticas y psicofísicas para modificar el AND”  http://www.prensa.com/tecnologia/Rusia-geneticas-psicofisicas-modificar-ADN_0_3372412756.html

– “El lado oscuro de la revolución genética” http://elpais.com/diario/2001/10/06/opinion/1002319208_850215.html.

– “El enemigo invisible”  http://www.elmundo.es/salud/281/19N0113.html.

http://www.analesranf.com/index.php/mono/article/viewFile/553/571

– http://cienciayraza.blogspot.com.es/2015/09/los-factores-raciales-en-la-enfermedad.html

–  http://www.monografias.com/trabajos35/bioterrorismo/bioterrorismo.shtml#ixzz4aTB13GDM

–  https://mundo.sputniknews.com/mundo/201609031063228083-bases-eeuu-desarrollo-armas-biologicas/

BANCO DE IMÁGENES:

https://lh6.googleusercontent.com/-1c4xQEtbU9c/TWrRb7dUntI/AAAAAAAALT0/QN_iT0oHPno/s1600/enterobacteria.jpg

–  https://apuntesbiotecnologicos.files.wordpress.com/2014/08/clonacic3b3n-de-dna.jpg

http://www.voltairenet.org/local/cache-vignettes/L340xH299/es-doc-286-74be6.jpg

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