“¿Qué tiene que decir la criminología sobre el vestido de Cristina Pedroche?”. El fenómeno del Sexting.

Siglo XXI, vivimos en la era de la tecnología, de la libertad de expresión y de la libertad sexual. Todos y cada uno de nosotros vivimos en simbiosis con nuestro Smartphone, nuestros ojos y oídos en el mundo virtual. Compartir nuestras experiencias, nuestro aspecto físico (selfies), la comida que ingerimos (¿Quién no ha seguido una de las múltiples video recetas de internet?), o la música que escuchamos forma parte de nuestra rutina diaria. Y por supuesto nuestra sexualidad no se iba a quedar al margen de esta situación.

Es aquí cuando entra en juego el fenómeno del “Sexting”, definido como el envío, el reenvío (mass sexting), la recepción o la publicación de imágenes o vídeos sexuales a terceras personas a través de medios electrónicos (Judge, 2012).

¿Cuál es la cara oculta?

Los usuarios más expertos de las nuevas tecnologías son los más jóvenes. Muchos ya son propietarios de su propio teléfono móvil antes de empezar la pubertad, y por supuesto tienen acceso a internet prácticamente desde que nacen. Es por ello que cualquier aspecto del desarrollo de individuo avanza a través de Internet. Las relaciones de amistad de la mayoría de los adolescentes se reflejan y se desarrollan a través de las redes sociales. Y ya no sólo en el ámbito de ocio, sino en el educativo. Muchos estudiantes recurren a herramientas de internet para la realización de sus trabajos y se relacionan con sus compañeros a través de grupos en la conocida aplicación Whatsapp para compartir fechas de exámenes, entregas de trabajos o cualquier duda de estudio.

Pero no todo lo que ofrece internet son ventajas. Empiezan a aparecer diversas denuncias relacionadas con los menores y su mal uso de las nuevas tecnologías. Entre los diversos de casos de Sexting que podemos encontrar en la prensa, destaca el producido en 2013 por un menor catalán, detenido por extorsionar a varias menores con la publicación de las imágenes sexuales que éstas le habían enviado previamente bajo presión.

El papel de la Criminología

La Criminología tiene aquí un importante papel para dar respuesta y apoyo a este tipo de nueva problemática. La cibercriminología es una parte de la Criminología que tiene como objeto el estudio la delincuencia y la conducta antisocial en el ciberespacio y sus implicaciones en el espacio real. Principalmente estas conductas suelen estar dirigidas a la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de los sistemas, redes y datos cibernéticos, además del abuso de estos.

El reciente estudio CiberApp (2014) reveló que un 53,7% de los menores encuestados ha sufrido en algún momento uno o varios ciberataques sociales, siendo el acoso repetido de carácter sexual la forma de victimización más frecuente. Por lo tanto, tenemos una problemática cuyas cifras se incrementan día a día y que cada vez afecta a nuestros menores en mayor medida.

El Sexting se enmarca entre estos ciberdelitos desde la reforma del Código Penal donde aparece el artículo 197.7 que dice lo siguiente:

  1. Será castigado con una pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a doce meses el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona.

La pena se impondrá en su mitad superior cuando los hechos hubieran sido cometidos por el cónyuge o por persona que esté o haya estado unida a él por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia, la víctima fuera menor de edad o una persona con discapacidad necesitada de especial protección, o los hechos se hubieran cometido con una finalidad lucrativa.

Llegados a este punto debemos distinguir dos tipologías de Sexting:

  1. El Sexting ilícito, descrito en este artículo del vigente Código Penal.
  2. El Sexting lícito, producido con el consentimiento de la persona reflejada en la imagen (y que muchas veces será también el creador y/o emisor del material visual).

Los porcentajes de prevalencia en la tipología de Sexting lícito son significativos en nuestra sociedad ya que se utiliza esta técnica para ligar o incluso como terapia de pareja. Entre las motivaciones encontradas en los estudios realizados sobre Sexting en menores destacan llamar la atención de la persona que les atrae, y responder al reto de sus compañeros de publicar dichas imágenes. Pero el hecho más alarmante se detecta en el estudio llevado a cabo en Ourense (Alonso, Rodríguez, Pérez & Magalhães, 2015) donde se pone de manifiesto que muchos de los menores involucrados en prácticas de Sexting no identifican su acción como tal. Es decir, no son capaces de identificar su acción como conducta de riesgo.

La criminología por lo tanto no debe centrarse únicamente en el primero, ya que el segundo tipo también es peligroso dado que puede funcionar como factor de riesgo de otras conductas como bullying, ciberacoso o incluso el suicidio. Es más, se relacionan las conductas de Sexting con síntomas de ansiedad, depresión y otro tipo de traumas (Drouin, 2015).

Es así como se abre un nuevo campo de estudio con el objetivo de dar respuesta tanto a centros educativos como a los padres que son testigos día a día de como los menores deciden enviar una fotografía erótica a un compañero de clase para flirtear con él, o de difundir su propio desnudo por todo el centro como respuesta a un reto de sus compañeros. Se necesitan entidades que den respuesta y apoyo a todos los implicados en estas situaciones ya sea desde el punto de vista preventivo (talleres y programas de información y prevención) como desde el punto de vista resolutivo. 

Pero centrémonos en el vestido…

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Prometía en el titular de este artículo dar respuesta a la pregunta “¿Qué tiene que decir la Criminología sobre el vestido de Cristina Pedroche?”. Tanto en la televisión como en internet encontramos varios ejemplos donde se da “culto al cuerpo” y a la libertad sexual. Tanto famosos como anónimos son libres de postear o publicar imágenes eróticas y el ejemplo más destacado que podemos encontrar es la famosa polémica sobre los vestidos que luce la presentadora Cristina Pedroche durante las campanadas de año nuevo. En esta polémica hemos podido encontrar todo tipo de opiniones tanto a favor como en contra y, como no, desde la criminología también podemos participar en dicho debate.

Tenemos la obligación de instruir a nuestros menores ante el buen uso tanto de las redes sociales como de su propia sexualidad. No se trata de censurar vestuarios o censurar imágenes de la red, se trata de enseñar a los más jóvenes ambas caras de una misma moneda. Se puede mostrar la belleza de cualquier cuerpo a través de la red o incluso durante las campanadas de Nochevieja, pero no debemos obviar que corremos el riesgo de que interpreten que para llegar a ser “trending topic” navideño deben mostrarse semidesnudos. Debemos dejar claro cuál es el mensaje, hacerles llegar los peligros que les puede traer no limitar su intimidad al ámbito privado pero sobretodo ser capaces de encontrar el punto medio para que logren tener libertad de expresión sin toparse con las consecuencias negativas del mundo virtual que les rodea.

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Publicado por:

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“¿Qué tiene que decir la criminología sobre el vestido de Cristina Pedroche?”. El fenómeno del Sexting. – (c) – Andrea Lopez

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