Entrevista a: Elpidio Silva

elpidio-silva-ii“La corrupción se extiende por todos los sectores. Pero la noticia no es la corrupción, es la impunidad”

Elpidio José Silva Pacheco, conocido por el ‘Caso Banco de Miami’ y el ‘Caso Blesa’, es uno de los juristas más importantes y destacados de nuestra época, solicitando excedencia para el ejercicio de la judicatura a raíz de ellos. Conforma hoy, junto a su mujer, uno de los bufetes más importantes, con sedes en ciudades tan importantes como Madrid y Barcelona.

Se licenció en Derecho en la Universidad de Sevilla en 1983, siendo el número uno de su promoción, y obteniendo el Premio Extraordinario de Licenciatura en el año 1986 y doctorándose, posteriormente, en Derecho cum laude.

Ejerció carrera judicial durante 24 años, durante los cuales se especializó en Derecho Penal Económico, Criminología, Derecho Privado y Derecho Administrativo.

Dentro del ámbito académico, cabe destacar que ha sido profesor titular de Derecho Administrativo en la Universidad de Cádiz, Profesor Asociado en la Universidad Complutense de Madrid y en la UNED.

Durante toda su carrera ha recibido varios premios entre ellos, el último, entregado por la Asociación Europa de Economía y Competitividad (AECC) el pasado 20 de enero de 2017, en la Gala de Entrega de la Medalla de Oro Europea a la Trayectoria Profesional.

Elpidio, en su libro La justicia desahuciada, nos dice:

“La verdad es un camino. No se encuentra en ninguna parte. A ella no llegas, la ocupas y te pertenece. Esa noción es de saqueadores y confiscadores. 

También apetece a inquisidores y poderosos manipuladores de palabra. 

Yo prefiero pensar en una verdad compartida a lo largo de sendas donde muchos acordamos circular.”

Y en honor a esa verdad nos ha concedido una entrevista y nos ha permitido hablar de cuestiones tan importantes como la justicia, el derecho actual, la situación política, su partido político y el futuro. Comencemos.

  • De Juez a Abogado ¿Cómo ha llevado este cambio y quién es ahora Elpidio Silva?

Cuando solicité excedencia voluntaria en la carrera judicial ya era mi interés dedicarme al sector privado y a la política. Y, ese es el motivo por el cual ahora soy abogado. Cierto que, en el campo de la abogacía España está viviendo uno de los momentos más trascendentales de los últimos 40 años, hay que actualizar el sistema jurídico, hay que impulsar un ordenamiento jurídico donde la garantía de los derechos esté debidamente protegida, y creo que la abogacía es uno de los sectores más importantes en este sentido.

  • Entonces, ¿considera que el sistema judicial actual está fracasando? En el sentido de actualizar toda la legislación en vez de parchearla, como se está haciendo hasta ahora y, mejorarla.

El ordenamiento jurídico español es un ordenamiento extraordinariamente complejo. No hay que revisar todo el ordenamiento jurídico. Es decir, es muy distinto hablar en términos políticos a hablar en términos técnico jurídicos. El Ordenamiento tiene parcelas que son suficientes, que están bien trabadas, de hecho, no le pasa nada, en términos generales. Otra cosa es la norma o algún bloque normativo, como por ejemplo el Enjuiciamiento Criminal, que vivimos en una normativa de finales del siglo XIX español, que es aproximadamente el siglo XVI francés. No es un problema tanto de normas como de aplicación de las normas en un ámbito de poder judicial donde la independencia no está debidamente salvaguardada.

  • La independencia del poder judicial de la política ¿quiere decir?

La independencia del poder judicial, no de la política si no la independencia del poder como constitución del Estado. No es un tema de política, es un tema de forma de gobierno. La forma de gobierno democrática, ya desde la Declaración de Principios de los Derechos del Ciudadano, la Constitución Francesa, viene a determinar que si no hay separación de poderes y no hay garantía de los derechos podemos decir que no hay Constitución. La separación de poderes, por tanto, es un hecho jurídico que tiene que establecerse efectivamente en cada Constitución y en el funcionamiento diario de los jueces y tribunales para que podamos hablar de una Constitución en sentido real y no en un sentido meramente formal.

  • A día de hoy podemos considerar que la Justicia está politizada en algunos aspectos, ¿cree que existe algún motivo más para diferenciar la justicia que se aplica al ciudadano y la que se aplica a los políticos? 

La justicia en España sufre un doble embate, por una parte, hay judicialización de la política y por otra politización de la justicia. La primera, judicialización de la política, hace referencia a una estrategia que se ha venido notando en los últimos años, en los que el político cuando tiene que responder políticamente lo que hace es no aceptar su responsabilidad, por ejemplo, mediante una dimisión; pero, en vez de hacerlo, judicializa el asunto y dice que hasta que no se resuelva jurídicamente él no va a tomar ninguna decisión.

Esto también afecta a algunos casos, como el Caso Català en el que se establecen acciones frente a determinados cargos de la política catalana por hechos que tienen una naturaleza completamente política, como es el derecho a decidir. Y, ¿por qué? Porque esto está anunciado desde hace tres años y el Estado no ha tomado ninguna medida sobre ese posible delito. Por tanto, debemos entender que ha habido siempre una concepción del asunto desde un punto de vista político y no jurídico.

Este hecho de judicializar la política es muy perjudicial y nos coloca en la antesala de lo que es una politización de la justicia. Esto hace referencia a una falta de independencia de los poderes del Estado, en este caso del Poder Judicial. Esto se puede deducir de alguna frase del Presidente actual del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial según el cual “a los Jueces los controla con el palo y la zanahoria”. No sé qué sentido le quiso dar a esta frase, pero sobre todo por el tema de la zanahoria parece que se esté refiriendo a una serie de circunstancias favorables -que no sé qué sentido tienen porque jurídico no puede ser dado que los jueces cobran un sueldo y se deben a él, en este sentido no hay más que hablar-. Y la politización de la justicia también hace referencia a circunstancias globales, en las que el ciudadano no entiende cómo es posible que, en materia de cláusulas abusivas, en materia de protección frente a cláusulas suelo, contra cláusulas de IRPH o contra desahucios, no haya estado a la altura el Poder Judicial español, teniendo que ser el Tribunal Europeo o el Tribunal de Luxemburgo quien tenga que resolver situaciones que nosotros teníamos que haber adelantado o previsto de una manera suficiente para no tener que llegar a ese proceso tan largo a la hora de defender los derechos.

  • Entonces podemos dilucidar un poco que la independencia del Poder Judicial o del Juez a la hora de actuar está un poco mermada, desde el punto de vista político.

Más que mermada, aquí lo que sucede es que, por una parte, el ciudadano se da cuenta de que cuando se trata de una justicia de a pie, ésta funciona lentamente de manera insatisfactoria, con unos plazos y una eficacia, que en muchos casos brilla por su ausencia, y, con unos costes que son difícilmente mantenibles para el común de los ciudadanos de nuestro país.

A su vez, comprueba como cuando la política se dirige a los llamados aforados –somos el país con mayor número de aforamientos, en Europa creo que estamos a la cabeza-, nos hayamos con una justicia que tarda muchísimo en dar sus resultados y dar efectos reales. E incluso en algunos casos el ciudadano puede comprobar que cuando el imputado o investigado tiene problemas, no cambia de abogado, cambia de juez.

  • Basándonos en eso podríamos decir, así a modo de ejemplificar, que en los casos más mediáticos la política controla a los jueces en el sentido de: usted pidió excedencia, al Juez Garzón lo inhabilitaron y la Jueza Amaya está ahí ahí con el caso de los ERES.

El ciudadano es evidente que está en estado de alarma porque ve que en las causas más importantes del país los jueces han sido apartados. Esto pasa en el caso Gürtel de una manera muy ejemplificativa, o en los casos que tienen que ver con las investigaciones originales relacionadas con Caja Madrid, que yo protagonicé. En el caso, de los ERES ha sucedido algo relativamente similar y hay otros casos en los que hemos visto un nivel de presión exacerbado respecto del juez porque estaba, sencillamente, trabajando con personalidades conocidas.

A Antonio Gómez Jiménez, a Gabriel Sánchez Gómez… a estos no los conoce nadie y en estos casos encontramos una justicia muy insuficiente.

El término “control” no es el término adecuado, porque qué quiere decir controlar. Lo que vemos es que el poder del Estado, el Poder Judicial, no está funcionalizado, no es eficaz y no se dotan las garantías legislativas y políticas para que eso suceda, derivando a una independencia real y efectiva.

  • Respecto de las últimas sentencias que han surgido a nivel europeo como por ejemplo la Doctrina Parot y las cláusulas suelo. ¿Cómo cree que eso puede llegar a que el ciudadano vea que realmente se está impartiendo justicia cuando en casos como el del Sr. Bárcenas o el del Sr. Blesa, no han devuelto lo que habían sustraído?

El tema de la evolución de lo que haya sido fruto del delito está ligado de forma directa a la ineficacia judicial. La manera en la que hemos trabajado ha sido muy lenta, no ha estado a la altura de las circunstancias y la mayoría de las pruebas relacionadas con la obtención de beneficios y su ocultación, están seriamente muy dañadas o perjudicadas. Y esto puede ser algo que ya no tiene solución.

Debemos recordar que yo empiezo el caso Blesa en el año 2012 y estamos hablando de una gestión de 10 años hacia atrás y si en aquel momento prácticamente se boicoteó toda la investigación, es evidente que eso daña a cualquier elemento probatorio que tenga que ver con la recuperación del posible objeto del delito, si es que se ha cometido, que esa es otra, porque el delito se habrá cometido o no, pero hay que preservar la presunción de inocencia. Sin embargo, cuando lo que se va a resolver tarda decenas de años, vuelvo a insistir en que esto es una falta de independencia judicial, falta de eficacia y que por tanto va a lastrar la recuperación de esos bienes que pueden cuantificarse fácilmente en decenas de miles de millones de euros.

  • Lo decimos porque básicamente lo que se ve en las noticias y lo que ve el ciudadano es: “yo estoy falto de recursos, yo robo en una tienda, yo cometo un delito y a mí se me imputan equis años de prisión junto con la indemnización correspondiente y demás”; “yo soy un político, hago lo mismo, y sólo entro en la cárcel se me congelan los fondos y no sufro repercusión para devolver lo sustraído”.

No solamente hablamos de políticos, hablamos de consejeros de empresa, directivos, es decir, hay una implicación siniestra entre directivos del sector privado, altos mandatarios corporativos y el sector público o el sector político. Hay que trabajar en el sentido de que se localicen estos bienes que han podido provenir del delito y se tengan que devolver. No hay más.

  • Cuánto cree usted que puede tardar en que la Justicia sea efectiva en España, e independiente. Y, cómo cree que se puede solucionar este problema.

Por el paso que vamos nunca va a haber eficacia ni independencia. No hay una independencia real y efectiva.

Ahora mismo dado el impasse político en el que se haya el país, yo creo que casi todos coincidimos en algo que comenzó en el año 2012, no éramos ni media docena los que lo dijimos en aquél momento, que primero el bipartidismo está roto, segundo hay que ir a una reforma constitucional y tercero hay que preservar la división de poderes. Eso más o menos se está aceptando y hay que ir a una reforma constitucional, bien entendido que ésta no resuelve de por sí el tema, puesto que la CE es un texto escrito y lo que hace falta una posterior voluntad efectiva, concreta, de que eso sea real y creo que esto tiene que transitar en la organización territorial del Estado que está en el aire.

  • Es decir, ¿hay que hacer una reforma de la casa desde los cimientos? 

La reforma constitucional no puede ser a parches, hay que revisar totalmente la CE puesto que se trata de una constitución que nace en un momento histórico muy particular. No tiene nada que ver con el momento actual, han pasado muchos años, años más importantes y, aquello era salir de un túnel negro que era una dictadura de 40 años y, había que salvar ese impasse a través de un texto transicional y esa es la transición política.

Es un texto que es muy incompleto puesto que los constituyentes no dieron con la clave pactada o de negociación como para construir un título VIII de la CE que es el que versa sobre la organización territorial del Estado que satisfaga todas las partes que son, nada más y nada menos, que los distintos países, naciones y territorios que integran el Estado Español.

Eso se tiene que resolver, porque es un aspecto fundamental en cualquier constitución, si no el más importante uno de los más importantes; y, de paso es fundamental para ello resolver el tema de la división de poderes y, por tanto, de las suficientes garantías para que haya un Poder Parlamentario –hay que destacar que esa autonomía del Poder Parlamentario no se da-, un Poder Ejecutivo y un Poder Judicial.

  • Entonces, ¿también debería de haber un cambio generacional en los cambios mandatarios?

El maoísmo insistió en esto de los cambios generacionales y no sirvió para nada. No es un cambio generacional, las generaciones se pueden suceder una detrás de otra con un nivel de corrupción muy elevado, con un nivel de eficacia muy elevada y, España es un país que puede ejemplificar esto como pocos pueden hacer, es decir, llevamos ciento de años que no acabamos de aterrizar en el campo democrático europeo.

No es un tema generacional, es un tema de voluntad, de que de verdad queramos hacer ese cambio y, en ese sentido, lo que sí es verdad es que la vieja política debe dar lugar a una nueva manera de concebir los asuntos públicos desde una constitución que ya no salga de esa noche larga de la dictadura. Una constitución donde todo el mundo vote muy libremente qué es lo que quiere, que no se presente un texto en el que prácticamente tengas que votar sí o no, con ingredientes que posiblemente la ciudadanía no hubiese aprobado bajo otras circunstancias como son las actuales.

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  • Pero, llegar al cambio constitucional a día de hoy es bastante complicado teniendo en cuenta cómo se creó la CE para que no se pudiese modificar, recordando que se necesita mayoría absoluta para su reforma. 

Esto tiene que ver con la teoría del poder constituyente que tiene una base política y sociológica, y el texto normativo que recoge la teoría del poder constituyente es otra.

La gente reclama un cambio constitucional y la gente es el sustrato de la soberanía que pivota sobre el pueblo español y, con eso, ya sabemos que hay necesidad de hacer ese cambio constitucional. Si la clase política no es capaz de oír esto bien, si tiene demasiada cera en los oídos y no se enteran, iríamos a una quiebra o colapso del Estado. Porque la norma puede decir lo que quiera, pero si se utiliza como un circuito meramente parlamentario para que se obstaculice esa reforma para que no se den las mayorías suficientes; la insatisfacción de la sociedad puede ser tan grande que ello afecte a la paz social, al equilibrio y a la cohesión indispensable de la sociedad dentro de un Estado, en relación con un Estado y bajo la sucesión de un Estado.

Por tanto, el cambio ya está en marcha, la sociedad ya quiere el cambio constitucional, por lo que es la clase política la que tiene ahora que recoger el testigo y llevar a cabo esto de una manera que, en la medida de lo posible, engarce con la constitución vigente y, en ese sentido, tiene que haber un consenso o una voluntad de, prácticamente, todo el arco parlamentario, porque para que haya un nuevo texto constitucional que pueda tener una garantía funcional de mínimo treinta o cuarenta años necesitamos sin duda alguna que los políticos lleguen a un acuerdo.

  • ¿Y ese acuerdo a día de hoy se puede llevar a cabo?

Hoy es imposible, vamos a ver si no es posible ni aprobar los Presupuestos Generales del Estado, si finalmente Montoro sabe que el PSOE no le va a dar ese apoyo, por la crisis que está viviendo el PSOE, como uno de los partidos que forman Estado, que son órgano del Estado y que son clave para llevar a cabo cualquier acción de gobierno. Si no se puede llegar a un acuerdo presupuestario no digamos ya a un acuerdo que tenga que ver con una modificación constitucional.

A mi modo de ver, el camino se puede hacer de distintas maneras, una de ellas es convocar un referéndum a nivel nacional, con un formato que determine que la ciudadanía quiere un cambio constitucional. Un referéndum que está en el marco de lo meramente declarativo, pero con un efecto político tremendo. Eso tiene que emplazar a los parlamentarios a un cambio del Parlamento, una convocatoria de Elecciones Generales, a una necesidad de realizar ese texto constitucional. Lo que sucede es que para ello hace falta trabajar muchísimo. Uno de los problemas que hay que resolver, es el problema catalán; el problema de la organización territorial del Estado.

  • Y eso no se puede deber, esta falta de acuerdo, de voluntad, a un tipo de disociación continua desde que se salió del túnel negro de la dictadura hasta hoy en día, que ahora es cuando la gente y muchos políticos están empezando a revisar heridas, están levantado la venda y están diciendo: “ostras, pues esto no está cauterizado del todo” cuando se creía que sí.

Hay un tema con el pasado, con la memoria histórica, con la asunción de una manera mucho más reflexiva de lo que ha pasado en España en los últimos cien años, pero hay, también, un tema muy importante con la voluntad política. Es decir, tanto el PE como el Poder Parlamentario deben tomar conciencia de que tenemos una Constitución que no garantiza suficientemente la división de poderes y que no establece una división territorial del estado mínimamente estable que satisfaga a todos. Si esto no lo hacen llegaríamos a un colapso del sistema y se tiene que evitar.

Pero ha habido tanta disociación que el bipartidismo se ha roto.

  • ¿Cree que para no acabar hablando de estos temas tan importantes se utilizan cortinas de humo?

¿En el marco de la comunicación? Por supuesto.

En el tema de la corrupción hay dos etapas, antes del 2012 esto prácticamente no se hablaba, pero estaba ahí y, a partir del año 2012 cuando, entre otras personas quizás yo especialmente, empiezo a difundir todo esto, el Estado empieza a intentar obtener legitimidad abriendo muchas causas en materia de corrupción. Lo que sucede es que muchas de esas causas empiezan a funcionar como cortinas de humo para otras, dado que hablamos de miles de causas. Son 1500 causas prácticamente y esto puede dar oportunidad a que haya una verdadera manipulación de los medios de comunicación respecto de lo que es más importante en relación con otros asuntos que no tienen tal virulencia.

  • Y hacer el gesto desde el poder de ir a por esas causas de corrupción ¿también es una forma de tapar otros actos de corrupción?

Es evidente que se pueden colocar en un lugar determinados asuntos que estén tapando los verdaderamente importantes. La corrupción en España es fundamentalmente una corrupción vinculada al sector financiero, al sector de las cajas, ese es el gran grueso de la corrupción que nos ha llevado al paroxismo de la crisis tan profunda en la que nos encontramos y hay que recordar, y esto no se recuerda, que estamos prácticamente en quiebra, que debemos más de 1 billón de euros que es más de lo que constituye nuestro PIB, es más de lo que constituye el volumen de gasto de nuestros PGE con carácter anual y que, sin la menor duda, esto supone una imposibilidad de pago o devolución que no se termina de ver cuándo va a desaparecer, puesto que, los intereses que tenemos que pagar por esa deuda se incrementan anualmente en una proporción mayor de lo que sube nuestro PIB, con lo cual vamos a estar permanentemente endeudados.

Este es el brazo fundamental de la corrupción en España y, el otro brazo, es qué ha pasado con nuestros poderes, qué ha pasado con la división de poderes, qué ha pasado con los supervisores, con los reguladores, con los notarios, con el Banco de España, con la CNMV, con los jueces… Por qué se ha producido una reacción tan inexistente o lenta y de cualquier modo ineficaz, y por tanto esto nos lleva a un segundo brazo muy importante de la corrupción. Y, finalmente, la financiación ilegal de los partidos políticos.

  • O sea que el Lazarillo de Tormes no es una picaresca de clase baja si no que ha subido de categoría

La corrupción se extiende por todos los sectores del estado, por todas las clases sociales y por todos los ámbitos del sector privado. Pero la noticia no es la corrupción, es la impunidad. Es la falta de respuesta.

  • ¿El 15-M sigue vigente?

El 15-M es en cuanto que reacción de una sociedad que no aguanta más, que vio esta falta de conexión entre los poderes públicos y lo que estaba pasando la gente, el 15-M es un hecho permanente. Lo que hay que precisar es que cuando se manifiesta el 15-M en las plazas de España y, fundamentalmente, en la Puerta del Sol ahí estamos ante un poder constituyente. Eso expresa esa necesidad de cambio irresistible y además en la franja de población más significativa, que es de la que vamos a depender todos en los próximos treinta o cuarenta años, que son personas que van de los dieciocho a los treinta y cinco años, que además son los que están padeciendo la crisis de una manear más virulenta.

Ese 15-M está vivo, no está en ningún grupo político en concreto, es un patrimonio de la humanidad que no debe ser nunca politizado, ni sometido a tesis de partidistas, si no que es el sentir social en un momento dado reclamando un nuevo modelo de estado, un nuevo modelo constitucional y una nueva manera de enfrentar los asuntos públicos. Y, ahora mismo, estamos todavía en el balance de lo que podemos conseguir como la consecuencia de ese levantamiento popular.

  • En su libro La Justicia desahuciada. España no es país para jueces, tiene la siguiente cita de René Char: No tengo miedo. Sólo me da vértigo. Necesito reducir la distancia entre mi enemigo y yo. Enfrentarme con él horizontalmente. ¿Por eso constituyó Movimiento en Red?

El movimiento político responde a un movimiento ciudadano, en el sentido de que la gente tenga una capacidad de conocer los asuntos públicos y estar protegida suficientemente respecto de los abusos del poder político.

  • redDespués de haber presentado Movimiento RED a las elecciones europeas, lo va a presentar aquí a las estatales y a las autonómicas.

Creo que el momento político ahora no está para inflar más las opciones políticas. Creo que como consecuencia de la dinámica política que ha seguido España después de las europeas se han conformado cuatro grupos políticos muy importantes, por un lado, el Partido Popular y los restos del PSOE y, por otra parte, Podemos y Ciudadanos. Creo que hay que hacer un pequeño recorrido de estos partidos políticos y ver cómo queda el mapa político junto con partidos relevantes dentro del marco autonómico, como es el PNV o Bildu en el País Vasco, o Esquerra Republicana o el futuro que le toque a la antigua Convergència i Unió en Cataluña y, ahí será en el marco de las próximas elecciones locales y generales donde se verá este saldo político qué futuro puede tener y si realmente habría que pensar en nuevas opciones políticas.

  • ¿Le veremos en el ruedo político?

Cuando dejé la judicatura tomé un compromiso ciudadano un compromiso de trabajo por cambiar el país y lo haré donde toque, en mi profesión de abogado a nivel social con el que me siento especialmente comprometido, o en su caso a nivel político.

Como habéis podido leer, Elpidio José Silva, no se escuda en nadie para decir lo que realmente pasó con el Caso Blesa o el Caso Banco de Miami, ni para decir lo que le está pasando a este país. Pero, os dejamos con la siguiente reflexión que hace Risto Mejide, en el programa ‘Viajando con Chester’ del 30 de marzo de 2014, donde entrevistó al Sr. Silva.

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Igual que Risto, esperamos no perder el juicio y que la sociedad actúe en consecuencia y sin miedos.

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> Publicado por:

 



Entrevista a: Elpidio Silva –
(c) –
Adriana Peña Laso y Javier Andrés Caballero

Fuentes:

Imagen 1: https://iniciativadebate.org/2016/02/06/elpidio-silva-los-jueces-investigan-la-corrupcion-estan-presionados-tienen-miedo/

Imagen 2: http://bankiaestafa.blogspot.com.es/2014/04/movimiento-red-elpidio-silva-la-gran.html

Imagen final: https://criminalfact.wordpress.com

Entrevista Viajando con Chester: http://www.cuatro.com/viajandoconchester/temporada-1/programa-5/elpidio-silva/Viajando_con_Chester-Risto_Mejide-Elpidio_Silva-Cuatro-caso_Blesa_2_1771905025.html

Bibliografía:

La justicia desahuciada. España no es país para jueces; Silva, Elpidio José; ed. Ediciones Península, febrero 2014.

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