Analizar la otra cara del problema: El lenguaje no verbal en la Seguridad

El rostro del ataque, el rostro de la violencia, es la ira. En el aeropuerto a las 9:00, dos agentes se fijan en dos individuos que les llaman la atención. El primer individuo tiene un semblante muy formal y sonríe levemente, pero hay algo en él que no cuadra. Se desprende de él una actitud que transmite inseguridad. El segundo individuo, quizá no tan elegante, se ve muy nervioso y dudoso. Éste no sonríe, más bien parece muy inquieto, hasta quizás enfadado.

Con todo, ignoramos lo sucedido en esta escena. ¿Qué intenciones tenían esas personas? ¿Intervinieron finalmente los agentes, o pensaron que no había indicios suficientes para actuar? ¿La emoción que se percibe ante un ataque o acción perjudicial, es siempre la ira o el enojo en su concepción clásica? ¿Cuál es el desencadenante universal común que provoca la ira?

Los teóricos de las emociones proponen varios temas distintos para la ira, pero no existen pruebas fehacientes que señalen uno de ellos como el fundamental; de hecho, se contempla que para esta emoción podrían existir múltiples temas. En el sector de la seguridad privada, por ejemplo: ¿tienen siempre clara cuál es la amenaza, o saben identificarla correctamente? Un plan estratégico es siempre primordial en una operación de seguridad, como podría ocurrir en un aeropuerto. Hay que definir muy bien quién o qué puede ser la amenaza, los bienes a proteger y sobretodo: detectar las vulnerabilidades. Que perfil puede tener la amenaza, vigilancia de accesos, la correcta compenetración del equipo y sobretodo su comunicación intrínseca. También los elementos de safety.

Aunque el tema de diseño de operaciones es muy amplio e interesante, en este artículo me gustaría que el lector se centrase en el apartado, no menos importante claro está, de la detección de amenazas, en este caso a partir de la comunicación no verbal.

Centrándonos primero en una de las emociones del ejemplo: la ira. Se podría decir que en un rostro se detecta la ira mediante la mandíbula fuertemente apretada y el ceño fruncido. Los labios, pueden adoptar dos posiciones distintas cuando hay ira. Puede que estén separados, o herméticamente cerrados. Esta definición, muy general nos lleva al siguiente concepto: el rostro de la ira contenida. Nos interesa mucho en el campo de la seguridad, porque una apreciación o detección temprana de esta emoción, según mi opinión, podría ser de gran utilidad para los profesionales que tanto se esmeran en este trabajo e incluso mejorar la percepción de éstos ante este tipo de emociones, a veces tan bien escondidas.

Paul Ekman, un psicólogo pionero en el estudio de las emociones y su expresión facial, es uno de los grandes investigadores sobre estas expresiones que a veces se dan de forma casi imperceptible. Ha sido considerado uno de los cien psicólogos más destacados del siglo XX y asume una perspectiva evolutiva, en el sentido de que el desarrollo de los rasgos y estados del ser humano, en el tiempo, es el fundamento de sus investigaciones.

Ekman desarrolló una lista de emociones básicas a partir de investigaciones transculturales en individuos destacados de una tribu de Papúa Nueva Guinea. Observó que los miembros de una cultura aislada de la Edad de Piedra son capaces de identificar con un alto grado de fiabilidad las expresiones emocionales al observar las fotografías tomadas a personas de culturas con las que ellos no han estado familiarizados.

También eran capaces de adjudicar ciertas expresiones faciales a descripciones de situaciones específicas. Con esa información, llegó a la conclusión de que algunas expresiones son básicas o biológicamente universales en la especie humana. La siguiente es la lista elaborada por Ekman (1972) de las emociones humanas:

  • Alegría
  • Ira
  • Miedo
  • Asco
  • Sorpresa
  • Tristeza

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Sin embargo, en la década de 1990 Ekman amplió esta lista de emociones básicas e incluyó un rango más extenso de emociones positivas y negativas, de las cuales no todas están codificadas en músculos faciales (Ekman, 1999):

  • Alivio
  • Bochorno
  • Complacencia o contento
  • Culpa
  • Diversión
  • Desprecio o desdén
  • Entusiasmo o excitación
  • Felicidad
  • Orgullo o soberbia
  • Placer sensorial
  • Repugnancia, repulsa, asco o repulsión
  • Satisfacción
  • Sorpresa
  • Vergüenza

Ekman describió “microexpresiones” faciales que, según demostró, pueden utilizarse para detectar las mentiras con cierto grado de confiabilidad; ello como parte del denominado Proyecto Diógenes. También desarrolló el Sistema de Codificación Facial de Acciones (en inglés “Facial Action Coding System”, FACS) para clasificar todas las expresiones del rostro humano que sea posible imaginar.

Una vez sabemos las tesis y las herramientas de Ekman, cabe destacar sus estudios sobre detección de mentiras, un área de conocimiento destacada de la seguridad.

Entre sus múltiples test de detección de mentiras, hizo uno que le permitió sacar unas conclusiones interesantes. En su test de capacidad de detectar mentiras no daba al cazador de mentiras la menor oportunidad de conocer a las personas a las que tenía que juzgar. Las decisiones sobre quien mentía y quien no se debían tomar tras ver a esa persona una sola vez y sin más información sobre ella. En estas condiciones solo acertaron unos pocos.

Aunque el servicio secreto, fue el único grupo de profesionales cuyo rendimiento fue superior al azar, en todos los grupos hubo algunas personas que obtuvieron una buena puntuación. Aquí Ekman se plantea el interrogante de por qué algunas personas detectan el engaño con tanta precisión. Algunas de las personas que detectaron correctamente las mentiras, sabían que es mucho más fácil disfrazar las palabras que disfrazar las expresiones, los movimientos del cuerpo y de la voz.

Para concluir, Ekman también se planteó una cuestión relacionada con el mundo judicial: La dificultad de detectar mentiras en los tribunales.

En los años que Ekman enseñó a policías, jueces y fiscales les comentaba los siguientes ejemplos, que él denomina “Una de las bromas que cuento en mis talleres”:

“El sistema judicial parece ser diseñado por alguien que quería que fuese imposible detectar el engaño a partir de la actitud. Al sospechoso que es culpable se le dan muchas oportunidades de preparar y ensayar sus respuestas antes de un jurado o un juez evalúen si dice la verdad, con lo que su confianza aumenta y su temor a ser desenmascarado se reduce….  Las preguntas y repreguntas directas se formulan meses o incluso años después de los hechos, con lo que las emociones asociadas al acto delictivo se atemperan… Y luego está el caso del acusado inocente que llega a juicio aterrado, temiendo que no se le crea. ¿Por qué van a creerle el jurado y el juez si durante las diligencias previas no le ha creído ni la policía, ni el fiscal, ni el juez? Las muestras del temor a no ser creído se pueden malinterpretar como señales de temor a ser descubierto.”

  • Publicado por:

silvia-vives

Analizar la otra cara del problema: El lenguaje no verbal en la Seguridad – (c) – Silvia Vives Vía

  • Bibliografía:

Paul Ekman: El rostro de las emociones

Paul Ekman: Como detectar mentiras

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