Introducción a la Criminología – 2ª parte

  1. La influencia del Positivismo y las Teorías del Conflicto.

En el artículo anterior, expusimos La Ilustración y el Positivismo como las dos principales teorías pioneras en el estudio del delito. En este artículo, haremos hincapié en las teorías surgidas a finales del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX.

La influencia del uso del método científico para estudiar las causas del delito propició el nacimiento de diferentes disciplinas para estudiar este fenómeno. Cuando las teorías positivistas estudiaban los factores individuales, a finales del siglo XIX, nace un movimiento llamado La Escuela de Chicago que proponía un enfoque multifactorial y pluridisciplinario en el que cambiaban el estudio de las causas individuales a la interacción de diferentes factores sociales, biológicos, cognitivos y ambientales para que surjan las conductas delictivas. Este pensamiento fue influenciado por el boom demográfico que vivió Chicago a finales del siglo XIX a causa de la gran masa migratoria que se estableció en la ciudad en poco tiempo.

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A raíz de los estudios realizados, propusieron tres teorías:

  • Ecología Social: Establece que el fenómeno delictivo se produce en las ciudades que no tienen una cohesión social, es decir, un equilibrio. Uno de los factores es la mala coordinación de la ciudad y les llevó a la conclusión que el delito se concentra más en unas áreas urbanas que en otras. La delincuencia es a consecuencia de una desadaptación urbana y estudian la relación entre las personas y el ambiente. Concluyen que, en las grandes ciudades, existe un debilitamiento de los vínculos que mantenían unidos a los grupos primarios en las ciudades pequeñas y hace las relaciones interpersonales más superficiales e intrapersonales. Esto provoca una pérdida del arraigo en los lugares de residencia y, por consiguiente, una relajación de los frenos inhibitorios de los grupos en un espacio tan grande y tan anónimo.
  • Teoría del Aprendizaje: Afirma que el delito no es ningún tipo de anormalidad, sino que es una conducta que se aprende como cualquier otra. Este aprendizaje pasa por determinados estadios como el aprendizaje de la conducta delictiva, los valores de ese mundo, las técnicas para cometer el delito y la justificación del porqué de la comisión del hecho.
  • Teoría de las subculturas: Entiende el delito como la expresión de una organización social distinta y por el choque entre la cultura madre y la del lugar. Esta teoría fue un intento de tratar a esas minorías que llegaron en el proceso migratorio y puso el acento en la diversidad social en vez de en la uniformidad.

A la par que surgía esta línea de estudio en EEUU, en Europa también surge una nueva corriente de estudio del delito, continuadora del positivismo, llamada Funcionalismo. Este nuevo paradigma intenta dar una causa a la cuestión criminal estudiando la desviación. La desviación es una conducta más amplia que el delito. Emile Durkheim es el autor más relevante del Funcionalismo. Señaló que desviación no se ha de ver en una forma natural y negativa si no que puede llegar a ser funcional al mantenimiento de la cohesión social.

Para los autores funcionalistas, la desviación se produce como un desajuste entre las metas socialmente propuestas como exitosas y la posibilidad de alcanzarlas. La forma de resolver el conflicto surgido de no poder alcanzar esas metas es una explicación a diferentes acciones catalogadas como desviadas. Para este fenómeno acuñan el término Anomia.

La Anomia significa la ausencia de normas y se refiere a las personas que son incapaces de acatar normas. Durkheim, en su libro El suicidio, estudió que este fenómeno se da más en sociedades ricas y en personas jóvenes como respuesta a la no posibilidad de conseguir las metas socialmente impuestas. Pero el suicidio no era la única respuesta y establece la tipología  de la adecuación anómica.

  • Conformidad: Masa de individuos que constituyen una sociedad donde muchas veces la persona ni puede alcanzar las metas ni tampoco tiene los medios y se conforma.
  • Innovación: Se aceptan las metas pero no hay respeto por los medios lícitos para conseguirlas.
  • Ritualismo: Se verifica un respeto formal por los medios, aunque no se persigan las metas sociales.
  • Apatía: Se niegan los medios y las metas.
  • Rebelión: Se verifica una sustitución alternativa de los medios y las metas.

2-1Los postulados funcionalistas fueron utilizados en las teorías de la justificación de la pena en relación a la prevención funcional en la vertiente positiva, también llamada prevención integración. Ésta se trata de una doctrina que justifica la imposición de la pena porque es útil para alcanzar la cohesión de un grupo social.

Como contraposición a las teorías derivadas del Positivismo y de la Ilustración, surgen una serie de pensamientos de naturaleza marxista que ponen su foco de atención en el conflicto social. Estas teorías entendieron que no es cierto que las sociedades se apoyen en el acuerdo, sino que por el contrario, se trata que el motor de una sociedad se basa más en el disenso. En los años veinte y treinta del siglo XX, nace en Alemania una escuela dedicada al análisis de la cuestión criminal de naturaleza marxista, la Escuela de Frankfurt. Esta escuela asienta los principios de un nuevo enfoque criminológico tanto en la concepción del delito como de las penas. Reevaluan el papel cumplido por el movimiento obrero, cuyas acciones habían sido criminalizadas en los estudios positivistas en el siglo XIX, como el movimiento anarquista. Esta nueva mirada hace reflexionar que todos los estudios hasta la fecha habían puesto su mirada en la delincuencia callejera y la perpetrada por las clases bajas y que había una criminalidad que quedaba impune. Esta criminalidad impune fue puesta en relieve con el primer texto de Edwin Sutherland llamado Is white collar crime a crime? en 1936. En este artículo tiene la sospecha de que había una gran gama de transacciones económicas, hechas por personas de gran relevancia social, de naturaleza criminal.

Las teorías del conflicto representan una evolución en la forma de ver las penas porque decían que no se puede hablar de pena en singular, sino en plural, porque en realidad siempre los sistemas punitivos son una consecuencia de particulares sistemas de organización económica.

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En este artículo hemos visto como el positivismo influenció el estudio del delito y el establecimiento de las penas en las posteriores teorías y movimientos desarrollados a finales del siglo XIX y principios del XX. Se incorporan nuevos prismas como un estudio multifactorial y social en la Escuela de Chicago y una continuación del estudio de las causas individuales del delito pero dentro de un contexto de presión social con las teorías funcionalistas. En contraposición, a principios del siglo XX,  aparecen las teorías del conflicto. Estas teorías estaban basadas en el concepto marxista de lucha de clases y estudian el delito como una expresión de esa lucha, enfocando el sistema penal como una consecuencia de la imposición de sistema de organización económica y empiezan los estudios de los llamados delitos de cuello blanco.

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Introducción a la Criminología – 2ª parte –
(c) – Javier Andrés Caballero

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